Camisas
rojas hoy, pardas ayer
Saúl Pérez Lozano
El Nuevo Herald (Miami)
Septiembre 28, 2006
Los matones y pandilleros camisas pardas de las SA fueron la
fuerza intimidatoria que lanzó el nacionalsocialismo
(nazi) para aterrorizar a la población alemana que se oponía a sus designios,
pero la degradación económica y social de 1929 y el apoyo de la gran burguesía
permitió a Hitler acceder a la cancillería y que se
declarara Führer o caudillo. Hitler
fue acaparando poderes y se hizo de una constitución a su medida, conformando
un régimen totalitario de partido único, el nazi.
La introducción viene al caso porque esos son matices del proceso
que viene estableciendo en Venezuela el salvador del mundo, Hugo Chávez:
acaparamiento de poderes, institucionalidad inexistente, el partido único y sus
camisas rojas en el papel de camisas pardas tropicales.
El salvador, con pretensiones de perpetuarse en el poder, espera
superar al Führer asumiendo un fundamentalismo que
alterna entre Jesucristo y Simón Bolívar, mantuano éste y nada revolucionario,
y como un Papa Doc haitiano aspira a la presidencia
vitalicia para consolidar, en su megalomanía, una repúblicia
socialista que él llama del siglo XXI, pero que no es más que un fascismo
rancio y militarista de corte stalinista.
Chávez tiene casi ocho años en el poder sin una sola obra que
mostrar y aunque sigue teniendo una fuerza electoral por los petrodólares, de
su pertenencia mas no de la nación, el elector desengañado que votó por sus
ofertas y promesas del pasado hace agua y no muestra el entusiasmo reciente, lo
que siente es aburrimiento, y parece que el escepticismo podría acabar con sus sueños
de grandeza como el Hitler pretérito.
La sociedad civil que quiere democracia y retomar la ruta del
progreso y la modernidad se ha recuperado de las frustraciones que dejaron el
11 de abril de 2004 y el referendo revocatorio presidencial de 2004;
lentamente, el entusiasmo va ocupando terreno porque hay en la arena un
candidato con una obra que mostrar como gobernador del estado Zulia y alcalde
de su capital, Maracaibo, él ha aceptado el reto y sin incurrir en la cansona verborrea soez del salvador del mundo, lo ha
colocado en su sitio y aunque no tiene dotes de tribuno, a directo y ataca el
cómo este gobierno ha degradado el país y a su gente y despilfarrado el dinero.
No está a la defensiva y sin ofensas ni improperios pisa el mismo terreno que
Chávez, habiéndose potenciado su candidatura más allá de lo esperado. Hoy, el chavismo no es un movimiento sólido, pero hay mucho dinero
en el bolsillo del salvador.
El camino por delante es escabroso, los mandantes no están
dispuestos a entregar el poder, todo está hecho una vez más para la trampa y el
fraude, comenzando con la complicidad del supuesto árbitro electoral. Nos queda
depender de la reacción y voluntad de los electores a los que por supuesto ya
no las camisas pardas hitlerianas, sino las de rojo
de Chávez, intentarán intimidar, acosar, aterrorizar con la violencia y la
agresión física. Rosales ha pedido a los electores que salgan a votar porque él
hará valer esos votos y hacer respetar la voluntad de la mayoría.
Chávez no ha tenido, recién, todo a su favor. En Perú salió con
las tablas en la cabeza y, violentando todo principio diplomático y de no
intervención en asuntos de otras naciones, osó desconocer el triunfo oficial
del presidente electo. Igual en México. Y ya tiene candidatos en Ecuador y
Nicaragua.
Parece que el mesianismo de un hombre sediendo
de poder, carente de idea alguna, resentido e irracional, sin un solo
pensamiento que mencionar, podría haber iniciado su cuenta regresiva. Comencemos el conteo.