Una conversación con Teodoro Petkoff
“Chávez es autoritario y corrupto”
Alfredo
Molano
El Espectador de Colombia
20 de febrero de 2006
Teodoro Petkoff es un personaje muy controvertido en Venezuela tanto por la
izquierda como por la derecha. Fue jefe guerrillero en los sesenta, miembro del
Partido Comunista, se escapó dos veces de cárceles militares. Fundó el MAS
(Movimiento al Socialismo) con el que rompió cuando este partido apoyó a
Chávez. Fue director de El Mundo, de la cadena Carriles, de donde salió para
fundar el diario Tal Cual, que dirige. Ha sido candidato a la presidencia y ha
declarado que está interesado en medirse electoralmente con Hugo Chávez. La siguiente,
más que una entrevista, es una conversación, en la que hago de abogado del
diablo.
P. Señor Petkoff, ¿Con qué
fundamento califica usted de autoritario al gobierno de Chávez?
R Estos siete años no han hecho sino ratificar mi intuición de que Chávez
haría un gobierno autocrático, militarista y corrupto. Estos rasgos se han
acentuado. Chávez maneja la constitución y las leyes como si fueran de plastilina. Las fronteras entre los poderes están
totalmente borradas.
P. Pero es un gobierno de mayoría. Ganó con votos. Tiene mayoría en
R. En los países democráticos hay un control mutuo de los poderes públicos.
Pero cuando el Parlamento se ajusta a las exigencias del Ejecutivo, y cuando se
subordina el Tribunal Supremo de Justicia al Ejecutivo no hay democracia. Todos
los poderes están concentrados en el señor presidente y se ajustan a su
voluntad. Más grave: hay un tercer poder, el de los militares, que se ha
acentuado con la aprobación de
P. ¿Así no era antes?
R. No.
P. ¿Bueno y su intuición qué le dice del futuro?
R. Chávez tiene un pie colocado en el respeto a las formalidades
democráticas, y otro en el pedal del autoritarismo, del autocratismo, del
militarismo. De acuerdo a las circunstancias, aprieta uno más que el otro, y
eso le ha permitido cultivar una buena imagen internacional. Así haya muchas
dudas. En Venezuela hay partidos políticos, movimiento sindical, de defensa de
la libertad de expresión y otros rasgos propios de la vida democrática. Pero
cómo funciona todo eso es otra cosa.
P. Para la gente no funciona mal...
R. Usted me está preguntando mi opinión, no la de la gente.
P. Si la gente pensara como usted, estaría contra Chávez, pero no es así.
R. La oposición ha aumentado. Más aún, si usted ve las encuestas, va a
encontrar que mientras Chávez sigue gozando, él como persona, de popularidad,
su gobierno es muy mal evaluado. Eso quiere decir algo, significa algo.
P. En las continuas pruebas electorales ha salido siempre triunfante.
R. Sí, pero siempre más o menos con una mitad un poco más grande que la
otra.
P. Eso es más fuerte que una encuesta. ¿No?
R. Sí.
P. Es innegable, Chávez tiene apoyo.
R. Pues sí. No niego eso. Pero que su gobierno es autoritario, militarista
y corrupto, es innegable. Que su gestión sea probablemente la más ineficiente
en la historia venezolana, también. ¿Por qué conserva respaldo popular? Hay una
razón que no es difícil de intuir: todavía disfruta del prestigio que le da el
haber derrotado a la vieja clase política que el país llegó a detestar. De otra
parte, Chávez ha establecido un vínculo emocional muy fuerte con una parte de
la población, porque al comienzo hizo de la cuestión social el gran tema del
país.
P. Estuve observando la manifestación de fines de enero y me llamó la
atención que no había fuerza pública, policía antimotines, ninguna hostilidad.
Eso para mí es síntoma de libertad de expresión.
R. No hemos hablado todavía de libertad de expresión. Me sorprende que no
haya visto a la policía. Sí había, pero no iba usted a esperar que el gobierno
agrediera la manifestación.
P. No, pero sí esperaba ver piquetes de policía antimotines, uniformados y
listos. No los vi, y le aseguro que no soy ciego.
R. Usted no los vio. Pero esos son detalles son insignificantes. Ya le dije
que el gobierno cuida —cuando es importante para él— las formalidades
democráticas. ¿Vamos a hablar de la libertad de expresión?
P. De eso estamos hablando. Por ejemplo, de la libertad esa señora Marta
Colomina, que dice lo que quiere y en el tono que quiere, que es, por lo demás,
muy agresivo. Los editoriales y las columnas de opinión son libres. Yo no
percibo censura alguna.
R. No la hay, y no la ha habido. No obstante, el ejercicio de la libertad
de expresión ha tropezado con un discurso extremadamente agresivo e intolerante
de parte del gobierno, que generó agresiones físicas a periodistas y ataques a
las sedes de medios de comunicación. Después del referéndum, el gobierno apretó
el pedal del autoritarismo. Aprobó una ley de Responsabilidad Social en Radio y
Televisión, que acaba de ser aplicada. El Fiscal General pidió a un juez que
prohibiera la publicación de las actas del proceso Danilo
Anderson.
P. El caso Danilo Anderson
está cubierto por la reserva del sumario...
R. Si las actas las publica un periódico porque se las da alguien de
adentro de
P. ¿A quién se le preguntó?
R. A
P. Perdóneme, pero el DAS ha sido denunciado de colaboración con el paramilitarismo, de fabricar pasaportes y de otros
delitos...
R. Entonces resulta que las informaciones provenientes de Colombia sobre
este sujeto no son creíbles.
P. No necesariamente, por las características de las fuentes que usted
menciona. ¿Cómo confiar en lo que dice Jorge 40, jefe de las Autodefensas?
R. Si un medio en Venezuela recibe de
P. Claro que sí, sin ninguna duda.
R. El punto es si es compatible con la libertad de expresión e información
la prohibición de un juez judicial a los medios de informar sobre hechos que
ellos consideren necesarios de ser conocidos por la opinión pública.
P. La verdad, no me parece lícito —no digo ya legal— publicar actas
secretas de un proceso judicial.
R. Aquí estamos frente a un proceso que ha sido llevado de la manera más
torpe del mundo. Con el testimonio de Giovanni Vásquez fueron detenidos unos
supuestos autores intelectuales, que luego debieron ser puestos en libertad
porque
P. Las autoridades carcelarias podrían estar manejadas por un Jorge 40, esa
es su área de influencia. Cosas se han visto en las cárceles colombianas…
R. No me dé esos argumentos.
P. Excúseme, conozco las cárceles y sé los delitos que se cometen,
inclusive en connivencia con autoridades. Vamos a suponer que al tipo lo dejan
salir de la cárcel, ir a una reunión y regresar a la cárcel. Eso en Santa Marta
no es imposible...
R. Así no vale la pena que sigamos esta entrevista, Molano.
Si a un argumento mío me va a oponer que las autoridades de Colombia son corruptas, o que los documentos oficiales no sirven, o
que un juez podría permitir que un tipo salga de la cárcel, vaya a Panamá y
regrese, estamos jodidos.
P. Si usted cree a pie juntillas en documentos oficiales, no hay discusión.
Creo que toda información debe ser puesta en duda.
R. Lo que defiendo es mi derecho a informar.
P. Pero la duda es su obligación.
R. La duda fue lo que me llevó a averiguar.
P. ¿Qué diferencia hay entre dos artículos suyos: ‘Hola Hugo’ y ‘Chao
Hugo’?
R. Tengo la impresión de que usted piensa que ‘Hola Hugo’ era un saludo
inicial a Chávez. No, tenía otro sentido. Después del episodio de El Mundo,
fundé Tal Cual y el editorial quería decir: “Hola Hugo, intentaste callarme, y
aquí estoy”. Ahora, ‘Chao Hugo’ fue escrito en la mañana del 12 de abril cuando
se informó que Chávez había renunciado y yo le quería decir: “Te fuiste porque
cometiste todos los errores que podías haber cometido”. Me dirigía un poco al
amigo diciéndole: “todo lo que te advertí terminó por sucederte”.
P. Su último libro es ‘Las Dos Izquierdas’: ¿Cuál es en síntesis esa
diferencia, el corte de aguas, entre las dos tendencias?
R. La izquierda tiene muchísimos matices. En este momento hay nueve o diez
gobiernos de izquierda en América Latina y cada uno es diferente de los demás.
Pero en general uno los puede agrupar en dos grandes vertientes: una moderna y democrática
y otra atrasada y no democrática. Sin democracia, hablar del poder del pueblo
es demagógico. La que considero moderna tiene una concepción económica y social
que hace del crecimiento con equidad su columna vertebral. Hay otra izquierda
que piensa que la democracia es un valor prescindible, que las libertades
democráticas tienen un carácter formal. Es una izquierda atrasada. No hay nada
más atrasado que la dictadura, el totalitarismo, la estatización total de la
vida de la sociedad. Por supuesto Chávez no es esto, pero tiene un empeño en
vincularse con esa izquierda. Su relación carnal con Fidel hace pensar que está
mucho más cerca de la izquierda atrasada que de la moderna.
P. En la derecha pasa lo mismo...
R. Hay diferencias entre Hitler y Churchill. Se puede encontrar una derecha no democrática y
con frecuencia dictatorial, con una visión poco moderna. Y hay una derecha
moderna, no reaccionaria, que por supuesto atiende los intereses de unos
sectores dominantes de la sociedad, pero que mantiene una salida democrática.
P. ¿Dónde pondría a Uribe?
R. Permítame que no me meta en asuntos internos de Colombia. Lo considero un poco
impertinente.
P. Una opinión.
R. Uribe procede de sectores de derecha. El bandazo de Pastrana a favor de
la guerrilla eligió a Uribe, y lo va a reelegir.
P. Eso está por verse.