El
Nacional - Miércoles
Política
Vásquez de
Armas no aparece como psiquiatra en Colombia
El principal testigo en el caso Anderson ha
estado residenciado en el país de manera itinerante
LAURA WEFFER CIFUENTES
Alexander González, el asistente de administración de
la Asociación Colombiana de Psiquiatría fue contundente: “Giovanni José Vásquez
de Armas no aparece en la base de datos de esta institución”, señaló a través
de la línea telefónica.
A pesar de que el fiscal general de la República, Isaías
Rodríguez, aseguró en Venezolana de Televisión el lunes pasado que el testigo
clave que tenían en el caso de la muerte de Danilo Anderson era un “médico psiquiatra de nacionalidad
colombiana”, en el organismo que lleva la cuenta de los profesionales graduados
en esa especialidad descartan que alguien con ese nombre pertenezca a sus
filas.
–¿Y
todos los psiquiatras de Colombia tienen que estar inscritos allí?
–Si fuera psiquiatra lo tendría en la base de datos. Aquí
tengo más de mil.
–Pero
y entonces, ¿cuál podría ser la situación?
–Hay dos posibilidades. O estamos ante un caso de
suplantación de identidad o él no es psiquiatra.
El nombre de Giovanni José Vásquez apareció por primera vez
en escena cuando el abogado de Salvador Romaní, Jairo Revilla, lo mencionara
públicamente, luego de tener acceso al expediente durante la audiencia de
presentación de su cliente.
En las actas redactadas por el Ministerio Público, se le
señala por haber estado presente en dos de las reuniones de planificación del
asesinato de Anderson y porque habría estado
encargado de llevar los explosivos desde la frontera de Colombia y Panamá hasta
San Rafael del Moján, en el estado Zulia.
También se supo que el número de cédula de identidad de
naturalizado –84086591– no existe en los registros de la Dirección de
Extranjería venezolana ni figura en el Registro Electoral.
Bosquejo de semblanza
Es poco lo que se sabe de la identidad de Vásquez de Armas.
Supuestamente en la entrevista que rindió en el Tribunal 19º de Control aseguró
que era el tercero en la línea de mando de las Autodefensas Unidas de Colombia.
Sin embargo, en la fiscalía del país vecino no tienen
conocimiento de esto y su nombre no les resulta familiar. No obstante, otro
elemento aparece en la historia.
Según una versión más reciente, era un infiltrado del DAS en
el grupo paramilitar.
Rodríguez ha mencionado en varias ocasiones que la vida del
testigo clave corre peligro y que, por tal motivo, es necesario cambiarlo
constantemente de residencia, para proteger su integridad.
A pesar del hermetismo que ha rodeado el caso, algunos datos
trascendieron extraoficialmente.
Se supone que Vásquez se comunicó con la Fiscalía venezolana
aproximadamente hace cinco meses, cuando un amigo colombiano lo puso en
contacto.
En esa ocasión, el testigo se habría comprometido a contar
lo que sabía del caso si el Ministerio Público le brindaba protección.
Las autoridades venezolanas accedieron y así quedó bajo su
custodia.
En cuanto a su filiación política, se supone que simpatiza
con ideas en extremo conservadoras y que es militante del grupo paramilitar
colombiano en donde ejerció cargos operativos y de comando. Asimismo, se supo
que ha vivido en Venezuela de manera itinerante.
El Nacional - Miércoles
Testigo clave aseguró que
trasladó explosivo utilizado en el atentado
Fuentes involucradas con la investigación aseguraron que las
actas del expediente podrían haber sido cambiadas, y que ahora Giovanni Vásquez
de Armas aparece sólo como médico e infiltrado del DAS dentro de las
Autodefensas Unidas de Colombia.
VANESSA GÓMEZ QUIROZ
Las primeras actas que integraron el expediente de la
investigación sobre la autoría intelectual del asesinato del fiscal Danilo Anderson, indicaban que el
Ministerio Público, a través de la petición Nº 5397, solicitó que se escuchara
el testimonio de Giovanni Vásquez de Armas a través del mecanismo de prueba
anticipada.
Tal demanda tuvo respuesta el 29 de agosto de este
año, fecha en la cual se realizó la declaración del supuesto paramilitar de las
Autodefensas Unidas de Colombia a las
En su testimonio, Vásquez de Armas fue identificado
como médico psiquiatra y portaba el número de cédula de extranjero 84.086.591,
y de su propia boca se desprendía que era “el tercero a bordo” dentro de las
AUC, es decir, el tercero en la línea de mando del cuerpo subversivo.
La declaración del paramilitar fue tomada por el
fiscal Gilberto Landaeta y ocupa un total de seis páginas, que incluyen las
preguntas del Ministerio Público. Vásquez dio como dirección en Colombia la
calle 138 con avenida 53, edificio Diana, piso 5, apartamento 503, Bogotá.
Aseguró ser médico de la Fundación Magdalena de
Colombia la cual, señaló, estaba bajo control de las Autodefensas Unidas (AUC).
El relato
La narración de Giovanni Vásquez de Armas comienza
con su participación en las reuniones en las que, según lo dicho por la
Fiscalía General de la República, se fraguó el asesinato del fiscal.
La primera cita habría sido entre el 4 y
“Allí se fraguó un plan apoyado por el FBI y la CIA y
algunos presidentes de medios de comunicación para sacar a (Hugo) Chávez del
gobierno, pero eso fracasó; y como fracasó decidieron matar a Chávez y al
fiscal general de Venezuela (Isaías Rodríguez) y a un connotado líder opositor
de apellido Mendoza”.
En esta parte de la declaración, el irregular
colombiano plantea que no estuvo en la segunda reunión que supuestamente
ocurrió en Miami.
Sin embargo, las fuentes vinculadas con la
investigación sostuvieron que Vásquez de Armas sí había dicho que estuvo en
Miami y que quienes lo acompañaron allí fueron Orlando Urdaneta,
Patricia Poleo y Nelson Mezerhane.
Vásquez continúa su relato al señalar que la última
reunión se efectuó en Maracaibo, el
Dijo que supuestamente no recuerda el nombre del
edificio pero que estaba al lado de Pequiven.
Señaló a “La Mona” como la encargada de recogerlo en
el puente del lago de Maracaibo y luego se unieron a un grupo de personas
integrado por dos generales “cuyos portanombres
decían Escalante y Colmenares”.
Alguien de apodo “Jorge 40” llamó a Colmenares por su
nombre real que, según sostuvo, era Eugenio Añez y
éste a su vez le pidió que no lo llamara por su nombre. También estuvieron en
Maracaibo Juan Bautista Guevara y Johan Peña, un
abogado, Juan Carlos Sánchez e Israel Pinchesky.
Vásquez de Armas manifestó que fue en el estado Zulia
donde se decidió “cambiar el objetivo y escoger como víctima de muerte a Danilo Anderson y decidir todo lo
relacionado con el atentado”.
Los preparativos
Giovanni Vásquez de Armas declaró que el
Indicó que luego se comunicó con un director del DAS
de nombre Noguera y le dijo que tenía instrucciones de entregar el C-4 en el
sector El Moján en el estado Zulia.
“Ahí lo recogieron en una camioneta que tenía las
siglas Marshal Security,
perteneciente a la compañía de seguridad de Salvador Romaní hijo, quien lo
llevó a su vez a La Guaira y lo entregó a un abogado”.
El paramilitar dice que la cantidad vendida de C-4
era 12 kilogramos, con un valor de seis millones de dólares y que fue comprada
a un mayor apellidado Flores Figueroa, comandante del batallón Cartagena, con
sede en la ciudad de Río Hacha, departamento de La Goajira.
Todo parece indicar, de acuerdo con la información
hecha pública, que en efecto Vásquez de Armas colaboró con las AUC pero por tal
delito, según él mismo habría relatado, fue detenido a principios de 2002 y
dentro de la cárcel conoció al llamado “comandante Jorge 40” que lo nombró jefe
de logística y debía pasarle informes periódicos.
Los venezolanos involucrados en la muerte de Anderson supuestamente contactaron a “Jorge 40” a través de
una periodista colombiana, y ese nexo habría sido auspiciado por Patricia
Poleo.
Toda la declaración de Vásquez de Armas fue recogida
por el fiscal Landaeta en folio y medio; el resto recoge las preguntas del
representante del Ministerio Público y sus respectivas respuestas. El
testimonio figura de la página 66 a la 71 del expediente.
Los cambios
Fuentes involucradas con la investigación,
manifestaron que en las actas que están en el expediente Vásquez de Armas no se
presenta como médico psiquiatra, sino sólo como médico, por lo cual presumen
que podría haberse manipulado el legajo.
Igualmente, ya no sería calificado de paramilitar,
pues supuestamente no trabajaba ni colaboraba con las AUC, sino que era un
efectivo del Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia (DAS)
infiltrado en la agrupación irregular.
El Nacional - Jueves
Política
En el registro colombiano no aparece Giovanni José
Vásquez de Armas
El organismo del vecino país equivalente a la Onidex
negó que tuviera en su base de datos a alguien con el nombre del testigo clave
que ha presentado el Ministerio Público venezolano en el caso Anderson
LAURA WEFFER CIFUENTES
Personal de la Registraduría
Nacional del Estado Civil colombiano, equivalente a la Oficina Nacional de
Identificación y Extranjería de Venezuela, aseguró que en los expedientes de
ese organismo no existe nadie identificado con el nombre de Giovanni José
Vásquez de Armas.
En el departamento civil de ese despacho señalaron
–vía telefónica– que ni en su registro ni en el departamento de cedulación
figura alguien con esa identidad. Como en Venezuela, el hecho de que alguien no
aparezca en la base de datos significa que no existe como ciudadano.
Lo mismo ocurrió en la Fiscalía General de Colombia.
En el departamento de prensa de ese ente informaron que en sus archivos no
existe nadie con ese nombre que haya sido procesado o judicializado
(que haya sido sindicado por cometer un delito en particular).
La cédula de nacionalizado (84.086.591) que presentó
Vásquez, y que aparece registrada en el expediente manejado por el Ministerio
Público, no existe. Los números de identificación para los extranjeros que
obtienen la nacionalidad venezolana sólo llegan hasta 83 millones.
El nombre de Giovanni José Vásquez de Armas
trascendió después de que Jairo Revilla, abogado de Salvador Romaní hijo, lo
mencionara después de la audiencia de presentación, el pasado domingo, en la
que tuvo acceso al expediente.
El fiscal general de la República, Isaías Rodríguez,
ha señalado a Vásquez (aunque sin decir su nombre) como el testigo clave en las
investigaciones sobre la muerte de Danilo Anderson. El único dato que ha proporcionado es que es
psiquiatra y que habría trabajado en una clínica controlada por las
Autodefensas Unidas de Colombia.
Sin embargo, en la Asociación Colombiana de
Psiquiatría negaron, vía telefónica, que alguien con ese nombre estuviese
inscrito en la institución.
También trascendió, por personas allegadas a la
investigación, que Vásquez habría afirmado, al ofrecer su testimonio, que actuó
como agente encubierto del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de
Colombia. Sin embargo, esa figura no existe legalmente en el país vecino.
Prueba ilegal
El abogado penalista Juan Carlos Gutiérrez advierte,
ante la posibilidad de que la identidad proporcionada por Vásquez sea falsa,
que la declaración estaría revestida de ilegalidad si el nombre que dio el
testigo no es verdadero. “No existe posibilidad de que se permita dar un nombre
falso, esto sería una prueba ilícita”.
El profesor de Derecho de las universidades Central
de Venezuela y Santa María recurre al artículo 197 del Código Orgánico Procesal
Penal (COPP) y al 39 de la Constitución nacional. El primer punto se refiere a
la licitud de la prueba y allí se establece: “Los elementos de convicción sólo
tendrán valor si han sido obtenidos por un medio lícito e incorporados al
proceso conforme a las disposiciones de este código (...) Asimismo, tampoco
podrá apreciarse la información que provenga directa o indirectamente de un
medio o procedimientos ilícitos”. La Carta Magna, por su parte, indica: “Serán
nulas las pruebas obtenidas mediante la violación del debido proceso”.
Cuando se le pregunta si es factible que el
Ministerio Público haya colocado un nombre ficticio para proteger la identidad
del testigo, que presuntamente está en peligro, el penalista señala que en esos
casos la tendencia es no ofrecer mayores detalles sobre el declarante.
“Se suele poner sólo el nombre y se omite la
dirección o el teléfono.
Pero no está previsto que se ofrezca información
falsa”.
En cuanto al hecho de que se exima a Vásquez de ser
acusado como coautor del asesinato de Anderson, en
caso de comprobarse la tesis de que pidió protección a cambio de información,
Gutiérrez explica que la Fiscalía tiene esta potestad, de acuerdo con el
artículo 39 del Código Orgánico Procesal Penal. Sin embargo, hace una salvedad:
el testigo tendría que ser imputado en primer término y, luego, se “suspendería
el ejercicio de la acción penal en su contra”.
“No es responsabilidad del fiscal, si es engañado”,
aclara Gutiérrez ante la interrogante sobre las consecuencias que acarrearía
para el Ministerio Público aceptar datos que no son ciertos. Y añadió que
normalmente se estila pedir al testigo una prueba de identidad convencional,
que consiste en la presentación de la cédula. “Es sólo si existe algún elemento
de duda grave sobre su identidad, cuando se procede a hacerle un examen
exhaustivo que puede incluir desde las huellas dactilares hasta el ADN”
Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”
Es conocido por comandar el Bloque
Norte (Sierra Nevada de Santa Marta) de las Autodefensas Unidas de Colombia y
por ser uno de los jefes de esa organización, cuyos integrantes son llamados
coloquialmente paramilitares y operan en el vecino país como contraparte de la
guerrilla.
Tovar fue excluido de las negociaciones de paz que se
establecieron con el Gobierno del vecino país, luego de que se le
responsabilizara del secuestro del ex senador José Gnecco,
plagiado mientras viajaban por una carretera que comunica Riohacha con la
ciudad costera de Santa Marta.
Además, no compartía la desmovilización porque estaba
preocupado por el posible regreso de la guerrilla a las áreas bajo su control.
En sus propias palabras: “El Estado debe aceptar con realismo un método de
empalme entre nuestros comandantes y los oficiales que vayan a llegar para
quedarse y recibir los corredores estratégicos bajo nuestro control”.
En el expediente que documenta el Ministerio Público
sobre la muerte del fiscal Danilo Anderson, el comandante
irregular aparece como el asesor o coordinador de toda la operación, y de
acuerdo con lo que allí queda registrado, habría sido el de la idea de
capacitar a varias personas para colocar el explosivo debajo del vehículo con
un dispositivo electrónico que sería activado desde un teléfono celular.
Héctor Pesquera
Nació en Puerto Rico. Fue uno de los directores del FBI
(Oficina Federal de Investigación, por sus siglas en inglés) en Miami, Estados
Unidos. Pertenece a este cuerpo de seguridad desde 1976. De acuerdo con lo que
aparece en el documento elaborado por la Fiscalía General de la República de
Venezuela, fue mencionado por el testigo clave, pues habría estado presente en
la reunión de Panamá, supuestamente celebrada a mediados de septiembre de 2003,
junto con Patricia Poleo, Salvador Romaní hijo, Pedro Lander,
Orlando Urdaneta, un hombre de apellido Morrison y Rolando y Otoniel
Guevara. Esta última mención llama la atención, pues fue Pesquera quien en
junio de 2001, capturó a José Guevara (primo de los Guevara) por ser uno de los
responsables de la permanencia en Venezuela del ex agente de inteligencia
peruano Vladimiro Montesinos.
Incluso, el presidente Hugo Chávez lo mencionó como
una referencia el
Caracas, viernes
Testigo
clave del caso Anderson no identificó a autores
intelectuales
Vásquez acusó a la Fiscalía colombiana
EDGAR LOPEZ
EL UNIVERSAL
Como a todos los que han declarado ante el Tribunal 20 de Juicio, a Giovani José Vásquez De Armas se le advirtió que el
artículo 242 del Código Penal sanciona con prisión de 15 días a 15 meses al que
calle total o parcialmente lo que sepa sobre los hechos por los cuales es
interrogado.
Sin embargo, el testigo clave del
Ministerio Público a efectos del total esclarecimiento del homicidio de Danilo Anderson sólo dijo lo que
los fiscales le indicaron (así lo admitió Gilberto Landaeta), mientras que el
juez Luis Cabrera se encargó de que la defensa de Juan Bautista, Otoniel y Rolando Guevara no lo molestara con preguntas
"impertinentes". Ni siquiera le permitió que contestara si había sido
entrevistado por el fiscal general de la República, Isaías Rodríguez.
A las
Vásquez De Armas fue directamente al
grano. Aseguró que Otoniel y Rolando Guevara
participaron en la reunión que se llevó a cabo el 2 de marzo en Maracaibo,
donde se habría desistido de la idea inicial de asesinar al ex gobernador de
Miranda Enrique Mendoza, para responsabilizar al Gobierno y despistar sobre los
siguientes atentados contra el fiscal general Rodríguez y contra el presidente
Hugo Chávez. Más adelante afirmó que los mentores de tales actos de terrorismo
no sólo pretendían derrocar al Gobierno, pues también obtendrían beneficios
económicos de una crisis institucional.
Aunque el cambio de objetivo se habría
decidido sobre la marcha, Vásquez De Armas aseguró que en esa misma reunión los
hermanos Guevara le presentaron un informe de ocho páginas, a través del cual
detallaban la vulnerabilidad de Anderson, toda vez
que tenía actividades rutinarias y frecuentaba lugares públicos.
Dijo que el
Una y otra vez, indicó que actuó como
infiltrado del DAS en las Autodefensas Unidas de Colombia y que tanto el órgano
de inteligencia como la Fiscalía colombiana estaban al tanto de los planes para
matar a Anderson y no hicieron nada para impedirlo.
Reafirmó que las AUC se encargaron de la
parte operativa del atentado, mientras que la CIA y el FBI prestaron apoyo
logístico, específicamente en caso de que se necesitara sacar del país a los
involucrados. A modo de ejemplo, dijo que de esa forma Johan
Peña huyó a Estados Unidos.
Cuando fue interrogado por la defensa de
los Guevara sobre las otras personas que habrían participado en el crimen, el
testigo se negó. Los fiscales respaldaron la negativa argumentando que todo
ello formaba parte de la investigación sobre los autores intelectuales que se
desarrolla ante el Tribunal Sexto de Control y que se mantiene bajo reserva.
Fue inútil que se le preguntara por Nelson Mezerhane,
Patricia Poleo, Eugenio Añez Núñez y Salvador Romaní
(contra quienes se ha dictado medida de detención) ni por todas las demás
personas que había mencionado en sus declaraciones ante la Fiscalía y ante el
Tribunal 19 de Control.
Caracas, viernes
El Universal
"Me
siento culpable, pero aspiro a una rebaja de la pena"
El Universal
Se presentó como médico no en ejercicio, pero
después reconoció que falsificó el título, entre otros delitos cometidos en Colombia
y Venezuela.
Vestía traje oscuro, camisa vinotinto y
corbata a rayas. Es un hombre moreno, con nariz y boca gruesas, pelo negro
corto, contextura fuerte y 1,75 metros de estatura.
Hablaba con desparpajo (en alguna
oportunidad sonrió) al referirse a su participación en la planificación del
crimen de Anderson. Aunque admitió sentirse culpable
de la muerte del fiscal (a quien definió como la cara buena de la justicia
venezolana) razonó que un infiltrado del DAS en las AUC (llegó a ser tercero al
mando en el Bloque Norte) no es responsable, por ejemplo, de que el tráfico de
un cargamento de droga destruya la vida de un niño. Aspira a una rebaja de la
pena.
Aseguró que sufrió un atentado y vino a
Venezuela por temor a morir. Primero se habría presentado a la Cancillería y
luego, el
Caracas, sábado
CASO
ANDERSON / Jueces de la Sala 7 desaplican el COPP para favorecer al testigo
Corte exoneró de toda culpa a Giovanni Vásquez
Mezerhane interpuso un amparo ante el TSJ por violación del debido
proceso
EDGAR LOPEZ
EL UNIVERSAL
La benevolencia de la justicia venezolana superó con creces las
expectativas del colombiano Giovanni José Vásquez De Armas. Este jueves 15 de
diciembre, ante el Tribunal 20 de Juicio, había manifestado su aspiración a
obtener una sustancial rebaja de la pena que le correspondería por haber
participado directamente en la planificación del homicidio de Danilo Anderson, en vista de que
sus señalamientos han sido determinantes para respaldar las actuaciones
fiscales contra Juan Bautista, Otoniel y Rolando
Guevara, como autores materiales, así como contra Nelson Mezerhane,
Patricia Poleo, Eugenio Añez Núñez y Salvador Romaní Orue, como autores intelectuales del crimen. Pero, desde el
pasado 8 de diciembre está exonerado de toda culpa y no será investigado ni
juzgado ni sancionado por el caso Anderson, según lo
resolvió la Sala 7 de la Corte de Apelaciones.
Cuando negó la apelación ejercida por los
defensores de Mezerhane, Poleo, Añez
Núñez y Romaní Orue, la Sala 7, en ponencia de Samer Richani, dedicó diez
páginas de la sentencia a analizar los derechos al debido proceso y a la tutela
judicial efectiva y concluyó desaplicando el artículo 39 del Código Orgánico
Procesal Penal referido a los beneficios otorgados al autor de un hecho punible
vinculado a la criminalidad organizada en caso de que aporte información esencial
para esclarecer los hechos y evitar que continúe el delito o se cometan otros.
La norma indica que se rebajará la pena
aplicable, a la mitad de la sanción establecida para el delito que se le impute
al "informante arrepentido". De modo pues, que Vásquez De Armas sería
juzgado y sancionado, aunque con una pena relativamente leve, por el homicidio
del fiscal.
Pero la Sala 7 de la Corte de Apelaciones
considera que el referido artículo es inconstitucional, pues sería necesario
"... evitar los juicios penales o por lo menos simplificarlos y
agilizarlos en aquellos casos que se ventilen por delitos de bagatela
(insignificancia penal) y en otros asuntos que la ley adjetiva penal lo permita
con la finalidad de procurar el descongestionamiento de los tribunales penales
por causas de esta índole".
Además de señalar que "... el Estado
venezolano debe darle extrema protección al ciudadano Giovanni José Vásquez De
Armas (informante arrepentido o delator), quien pese a correr grave riesgo,
aparentemente ha contribuido con la presente investigación penal".
En la parte dispositiva del fallo de la
Sala 7 de la Corte de Apelaciones, se insiste: "... el aludido artículo
colisiona con las normas constitucionales precitadas, violentándose así los
derechos constitucionales del debido proceso y tutela judicial efectiva que le
son propios al citado informante arrepentido, toda vez que el Estado debe
adoptar las medidas necesarias para garantizar la integridad física del
mismo".
Vicente Puppio,
abogado de Mezerhane, comentó que lo resuelto por la
Sala 7 es equivalente a un indulto y podría generar consecuencias
impredecibles.
Ayer, Puppio
interpuso una acción de amparo ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo
de Justicia contra la mencionada sentencia de la Sala 7, por presunta violación
de los derechos al debido proceso y al juez natural. Específicamente, la
defensa de Mezerhane ha cuestionado la legalidad de
la declaración de Vásquez De Armas (recabada como prueba anticipada el pasado
29 de agosto, ante el juez 19 de Control, Gúmer
Quintana), a través de lo cual asegura que participó en las reuniones donde se
planificó el asesinato del fiscal. Además, considera que los tribunales
antiterroristas, creados por resolución de la Comisión Judicial del Tribunal
Supremo de Justicia el
Asimismo, Vicente Puppio informó que, por quinta vez, Nelson Mezerhane fue trasladado al Palacio de Justicia para ser
reconocido en rueda de individuos por Vásquez De Armas. Pero, por quinta vez,
se difirió el acto.
El Nacional - Sábado
Política
RELATO DE VIDA
DEL TESTIGO CLAVE DE LA FISCALÍA (I)
“A Geovanny
Vásquez lo conocen como un loco que habla mucho y dice mentiras”
El testimonio ofrecido por el experto policial colombiano Fabián
Cáceres en enero de 2005 revela las falsedades que le sirvieron al principal
testigo promovido por la Fiscalía venezolana en el caso de Danilo
Anderson, para ejercer ilegalmente como psiquiatra,
ser campeón mundial de karate, miembro del FBI y jefe
de finanzas de los paramilitares.
LAURA WEFFER CIFUENTES
Cada episodio de la vida de Geovanny
Vásquez parece como parte de una fábula que él mismo se creó para
"infiltrarse" en organismos de inteligencia, escuelas, hospitales y
hogares colombianos.
Quien hoy aparece como el testigo principal del Ministerio
Público venezolano en el caso de la muerte del fiscal, Danilo
Anderson tiene un largo historial de fraudes y
desaciertos en los años en los que estuvo en el país vecino.
De acuerdo con un documento oficial que registra el
testimonio ofrecido en el despacho de la Fiscalía colombiana 32 Especializada
Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, el
El primer momento en el que se encontraron ambos, el testigo
actuaba como instructor de psiquiatría forense en Riohacha, Colombia, aseguraba
que era integrante del FBI y experto en artes marciales. Posteriormente lo
capturaron en flagrancia en Santa Marta cuando hacía las veces de psiquiatra
clínico, y luego a Cáceres le tocó investigarlo como miembro de las
Autodefensas Unidas de Colombia.
A continuación se muestran extractos del documento oficial
de la Fiscalía colombiana.
De cuando era policía En el año 2000, Cáceres fue invitado a asistir a un curso
de policía judicial en Riohacha, Colombia.
Allí conoció por primera vez a Geovanny
Vásquez de Armas, quien se presentó como "funcionario del FBI de Estados
Unidos de América, quien aparecía con senda hoja de vida en psiquiatría forense
y ostentando seis títulos mundiales en categorías diferentes de karate... Este personaje a todas luces parecía ser una
eminencia por lo que fue aceptado como instructor adicional en el curso de
policía judicial dictando (sic) algo relacionado con psiquiatría y defensa
personal".
Las primeras sospechas surgen cuando una de las alumnas del
curso le comentó a Cáceres su extrañeza puesto que las clases se basaban en
"algo que él denominó la líbido de las personas
y que les hacía ejercicios en donde debían hacer dibujos de forma geométrica y
basados en éstos; Vásquez les decía cuál era su capacidad o su intención
sexual".
Posteriormente, la estudiante los presenta: a Cáceres como
jefe del grupo operativo del Gaula y especialista en
artes marciales y a Vásquez como campeón mundial de karate.
Inmediatamente, el policía descubre las debilidades que tiene Vásquez como
luchador, pero no le presta mayor atención a este detalle.
Transcurridas dos semanas, el testigo de la Fiscalía
venezolana alardeaba sobre su influencia como supuesto integrante del FBI.
Según lo que señalaba, era tal el ascendiente que tenía sobre la organización
estadounidense que podía enviar a cinco estudiantes a Estados Unidos y que ni
siquiera necesitarían visas de entrada en ese país.
Ya para ese momento Cáceres estaba preocupado por las
inconsistencias de Vásquez y le comentó que se sentiría agradecido si lo
incluía en el grupo de becados, junto con dos compañeros del DAS. Cuando el
policía mencionó el nombre de uno de ellos, la actitud de Vásquez cambió por
completo e inventó una larga y complicada historia de narcotráfico en la que él
era un agente de la DEA que investigaba a sus dos amigos. Luego de unos días,
quedó en evidencia que lo que decía era falso y que sus credenciales eran
totalmente forjadas.
"Allí me di cuenta de que estaba frente a un
delincuente común muy inteligente, que había logrado engañar al comandante de
la policía, al comandante del Batallón del Ejército y a los directores del DAS
y el CTI".
De cuando era psiquiatra
El tiempo pasó y la figura del testigo se fue
diluyendo. En 2001, Cáceres fue trasladado hasta Santa Marta, lugar en el que
se llevó a cabo la segunda parte de esta historia.
El policía fue designado como analista de subversión
y paramilitarismo y allí desarrolló una habilidad
especial en el manejo de documentos e informantes. El
Forman un equipo de investigación y llegan hasta la
clínica Milenio, donde haciéndose pasar por pacientes, piden una cita con el
"psiquiatra doctor Geovanny José Vásquez de Armas".
La secretaria les pide que esperen y luego de 15 minutos llegó el histrión.
Según Cáceres, apenas lo ve, lo reconoce y es en ese momento cuando "se le
cambió el mundo".
De cuando era paramilitar
En la declaración que rinde Cáceres, y aprovechando la
experiencia que tiene en el tema, los entrevistadores le preguntan si considera
factible que Vásquez haya pertenecido a las Autodefensas Unidas de Colombia tal
como lo había aseverado en una de sus presentaciones ante la ley, para ser
considerado como un desmovilizado y recibir los beneficios que el Gobierno
ofrece a quienes participaron en la lucha armada y expresan su voluntad de
dejar estas acciones.
A esto, el policía respondió negativamente. "No
lo conozco ni lo he escuchado dentro de ninguna de las declaraciones de los
desmovilizados, de las Autodefensas que se presentaron en el Magdalena (zona en
la que supuestamente se movía). Cabe anotar que la base de datos de la variable
de Autodefensas es la más extensa y contiene la información pormenorizada de
todos los departamentos de la costa norte creada así, bajo la supervisión del
director nacional del CTI para obtener información ágil y rápida de cualquier
presunto integrante de la organización.
Es así como esta base de datos se actualiza
periódicamente y hasta la fecha, 7 de 2004, este señor no se encontraba
registrado en ninguna base de datos de paramilitarismo
en los departamentos de Guajira, Magdalena, Sucre, Atlántico, Bolívar, Córdoba
o del César... ".
Luego, a Cáceres se le pregunta si creía en la
posibilidad planteada por Vásquez, según la cual ingresó en las AUC, porque fue
presionado por la organización para que se incorporara o de lo contrario su
familia entera sería exterminada.
Además, de acuerdo con la versión del testigo de la
Fiscalía venezolana, se habría puesto en contacto con un funcionario del DAS,
para ofrecerles que si se le brindaba inmunidad judicial, él se infiltraba en
las filas de las AUC y averiguaba todo lo concerniente a esa organización y le
pasaba los datos luego a la instancia de seguridad.
"Esta afirmación no corresponde a los métodos de
reclutamiento que hacen las AUC en La Guajira o Magdalena, puesto que a él no
lo secuestraron y no lo forzaron de manera inmediata a ingresar, lo que le daba
la posibilidad de huir con su familia y salvar sus vidas.
Además, en una situación extrema la gente no se
ofrece a trabajar como infiltrado, máxime cuando ya lo habían amenazado de
muerte", señala el experto.
De cuando era infiltrado Con respecto al papel que hubiera adelantado como
informante del DAS infiltrado, Cáceres indica que "de ninguna manera un
funcionario del Estado hubiera permitido ni le hubiera autorizado a hacer tal
infiltración, puesto que es ilegal y pone en riesgo directo a la persona que
pretende hacerlo".
Posteriormente, el experto en seguridad enumera una
serie de inexactitudes que habría referido Vásquez sobre el funcionamiento y
ubicación geográfica de las AUC en territorio colombiano:
- Manifiesta que el Bloque Centauro opera desde el
río Meta hasta La Guajira, cuando en realidad acciona principalmente en los
departamentos del Meta, Arauca y Casanare.
.- Se refiere a Rafael Isaza como comandante del
grupo Centauro, pero en realidad su nombre es Ramón Isaza.
.- Menciona a alias "40" o
"Rubén" como comandante del Bloque Caribe. Sin embargo, las AUC no tiene un bloque con ese nombre, a diferencia del grupo
subversivo Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que sí lo posee.
.- En las AUC existe es el bloque norte bajo el mando
de alias "Rodrigo Tovar Pupo", y no a"40" o
"Rubén", como testimonia Vásquez.
De cuando conoció a "Jorge 40"
En el testimonio que ofreció Vásquez en Colombia para
que lo aceptaran como desmovilizado ya mencionaba a "Jorge 40".
Igualmente ocurre en la declaración que rindió en el
Ministerio Público venezolano, en la que nombra a este comandante paramilitar
como uno de los autores intelectuales de la muerte del fiscal Danilo Anderson.
Pero volviendo a sus andanzas en Colombia, afirmó que
el jefe de las AUC le había ofrecido entrenamiento militar un mes y que en ese
lapso había aprendido a manejar armas cortas y largas.
A
esta versión responde Cáceres:
"No hay muchas posibilidades de que a este señor
lo hubieran recomendado directamente con el comandante del Bloque puesto que
para ´Jorge 40´, Geovanny
Vásquez es un perfecto desconocido que nunca menciona quién lo llevó y lo
presentó al comandante.
Además, manifiesta que estuvo en entrenamiento tácticomilitar durante un mes, cuando en realidad y en
promedio la fase de instrucción dura entre uno y tres meses para
principiantes...
También comete un error al describir el tipo de fusil
cuando menciona el AHK 47, que no existe. Más bien pudo tratar de referirse
erróneamente al fusil de asalto AK 47".
De cuando fue jefe de finanzas de las AUC
Supuestamente, Vásquez ascendió rápidamente en la
jerarquía de las AUC y llegó a ser jefe de finanzas del bloque Norte. Sin
embargo, Cáceres desecha la posibilidad con el argumento de que esto "no
tiene ningún sentido, porque pasó de ser amenazado de muerte de las
Autodefensas a ser el reemplazo del jefe de finanzas en menos de 3 meses;
cuando en realidad estos cargos llevan aproximadamente 15 años para escalar una
posición de éstas".
De cuando entregó las armas
El
De cuando actúa
El experto policial describe a Vásquez como una
persona "hábil, muy inteligente, que es capaz de crear argumentos y
mezclarlos con información que obtiene a través de sus delitos y su permanencia
en la cárcel con pretensiones económicas que pudieran favorecerlo. Esto es
conocido en los medios de inteligencia como un mercader de la
información".
"En relación con la información que suministra,
yo la catalogaría como dudosa y carente de veracidad... En todas las partes en
las que he escuchado hablar de Geovanny Vásquez lo
conocen como un loco jovial porque habla mucho y dice muchas mentiras... Lo
grave en esta situación es que al darle credibilidad y continuidad a sus
fantasías puede poner en peligro a los funcionarios del Estado cuando él
determine proponer otro argumento que derive en la ejecución de un operativo y
que involucre a miembros del Estado".
Geovanny José Vásquez de Armas: personaje con múltiples
personalidades en Colombia y ahora testigo principal del plan para asesinar al
fiscal Danilo Anderson.
Fabián Cáceres Cárdenas: experto policial colombiano
en casos de paramilitarismo y falsa identificación.
AUC: Autodefensas Unidas de Colombia o paramilitares.
DAS: Departamento Administrativo de Seguridad o el
equivalente a la policía científica.
CTI: Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía
colombiana.
DEA: Departamento antidroga estadounidense.
Gaula: grupos élites
colombianos, formados por personal de la Policía Nacional y de las Fuerzas
Militares, altamente calificados para llevar a cabo operaciones de rescate de
secuestrados y desmantelamiento de las bandas de criminales.
Desmovilización: acción emprendida por el Gobierno
colombiano para que quienes participan como integrantes de las AUC abandonen
las armas y se incorporen a la vida civil.
El Nacional - MARTES
La última entrega de la serie de trabajos que revelan el
perfil del principal testigo del Ministerio Público venezolano en el caso de la
muerte del fiscal Danilo Anderson,
presenta un recuento de fechas, lugares y situaciones que demuestran las
contradicciones con la realidad.
LAURA WEFFER CIFUENTES
A leer las dos entrevistas que ofreció Geovanny
Vásquez a la Fiscalía General Venezolana —el 26 y 29 de agosto de este año—
salta a la vista un detalle. Ambas declaraciones tomadas por el fiscal Gilberto
Landaeta son prácticamente idénticas. Las mismas palabras, el mismo orden en la
narración de los hechos y las mismas expresiones para referirse a eventos o
circunstancias.
Estas declaraciones que forman parte fundamental del proceso
abierto luego de la muerte del fiscal Danilo Anderson ocurrida el 18 de noviembre, son muy poco
específicas en cuanto a la descripción de los hechos, sobre todo en lo que se
refiere a las fechas. Además, el representante del Ministerio Público encargado
de hacer las preguntas no ahonda demasiado en detalles y parece conformarse con
una visión elemental de lo supuestamente acontecido en Maracaibo y Panamá.
Sin embargo, al cotejar las entrevistas en Caracas con los
papeles y expedientes que maneja la Fiscalía colombiana sobre fraude,
suplantación de identidad y mentiras que Vásquez dijo en su país de origen,
surgen algunas preguntas relacionadas con la capacidad que tendría este
personaje de moverse a su antojo entre denuncias por estafa y la logística de
las reuniones en las que supuestamente se planeó la muerte de Anderson.
El don de la ubicuidad
La primera aparición pública de la que se tiene noticia en
Colombia de Geovanny Vásquez fue cuando pretendió
hacerse pasar por médico psiquiatra y experto en artes marciales. En aquella
ocasión, Vásquez se metió en la boca del lobo y trató de engañar a un cuerpo
entero de policías colombianos de sus supuestas destrezas. No pasó mucho tiempo
antes de que los funcionarios se dieran cuenta del engaño y rectificaran en su
error. Luego de hacer una investigación, se demostró que el ahora testigo del
Ministerio Público venezolano nunca se graduó de medicina o psiquiatría.
Sin embargo, el fiscal general venezolano, Isaías Rodríguez,
aparentemente creyó en la retórica de Vásquez pues luego de que apareciera como
el principal testigo con el que contaban para el asesinato de Anderson —y a punto de cumplirse el primer año del
asesinato— en más de una ocasión aseguró que el sujeto tenía un título que lo
acreditaba como médico.
Por ejemplo, en una entrevista transmitida por Venezolana de
Televisión, el 8 de noviembre de este año, y al ser consultado sobre la
procedencia del testigo, el fiscal se quejó de la supuesta intención de
desacreditarlo como declarante principal en este caso y señaló:
“Han dicho de él cualquier cantidad de cosas; pero no
han dicho que es médico ni han dicho que es psiquiatra”.
Otro punto que llama la atención es que —de acuerdo con lo
expresado por el propio Rodríguez— hizo contacto con el fiscal general porque
fue víctima de un atentado. “Es una persona a quien las Autodefensas Unidas de
Colombia presionaron para que los atendiera en su clínica”.
Y aunque en el relato previo del testigo existe un centro
médico y una amenaza, no es precisamente como él lo describió. Según queda
establecido en documentos del Ministerio Público colombiano, Vásquez ejercía en
un hospital ubicado en Fundación, Magdalena pero sus pacientes llegaban a él
libremente y él los trataba, haciéndose pasar por psiquiatra.
De acuerdo con lo que señaló en su declaración del 26 de
agosto, Vásquez “ejerció en la clínica” a principios de 2002 hasta que, según
reza en su expediente, lo “acusaron de colaborador de los paramilitares” y fue
detenido por tal delito.
Sin embargo, y tal como está redactado en las pruebas de la
fiscalía colombiana, Vásquez trabajó en un consultorio de la clínica Milenio,
en Fundación, desde principios de 2003 hasta que el 16 de agosto de ese mismo
año cuando fue capturado en flagrancia, mientras recetaba a una paciente con
tranquilizantes sin tener conocimientos suficientes para tomarse tales
atribuciones.
Un experto policial colombiano, Fabián Cáceres, explicó que
Vásquez no se vio sometido a presiones de ningún tipo. Simplemente repitió la
historia de la pérdida de los papeles y optó por aplicar sus “conocimientos” en
pacientes desprevenidos. Luego, su paso por la cárcel no se debió a acusaciones
por supuestos vínculos con los paramilitares, sino a un vulgar caso de
suplantación de identidad y uso ilegal de documentos públicos.
Según señaló el propio Vásquez cuando rindió testimonio, a
principios de 2003, un hombre que conoció tras las rejas —Belisario Molina— le
habría preguntado si quería unirse a las AUC; él accedió, y fue en ese momento
cuando supuestamente comenzarían los preparativos para realizar el atentado
contra Anderson.
Aquí es posible evidenciar de nuevo una inconsistencia de
tiempos, pues para ese momento se supone que Vásquez trabajaba en la clínica.
Confianza a toda prueba
El episodio siguiente en la narración de Vásquez se refiere
a la preparación de la muerte del fiscal.
Es de notar que el 26 de agosto de este año, el testigo rindió
su primera declaración, y de acuerdo con lo que se extrae de sus palabras es
posible inferir que estuvo preso y que inmediatamente después de que salió se
unió a las AUC; en septiembre de 2003 ya era jefe de logística del grupo
paramilitar, cuando para alcanzar un cargo de tal magnitud se necesitan al
menos 15 años, según afirman los expertos.
Otro dato que llama la atención es que el
Casi un año después, en marzo de 2004, el declarante señaló
que se llevó a cabo la tercera reunión en Maracaibo —la segunda fue en Miami
pero a esa no habría asistido.
Específicamente aseguró que fue entre el 3 o 4 de marzo en
un apartamento que pertenecería a las Autodefensas Unidas de Colombia, ubicado
en la zona Milagro Norte. En esa ocasión fue cuando presuntamente se habría
mostrado la foto de Anderson y el comandante del
grupo paramilitar, Jorge 40 (quien fungiría de asesor) habría recomendado que
mejor que un acto de sicariato se hiciera explotar el
vehículo en el que normalmente se transportaba.
Luego, el 14 de marzo habría recogido, en Panamá, una parte
del dinero que haría falta para cubrir el atentado y lo habría trasladado hasta
sus destinatarios.
Pero de acuerdo con los antecedentes proporcionados por
Colombia, el 13 de abril de ese año, Vásquez era parte de un juicio pues
supuestamente había entregado a funcionarios de seguridad del país vecino, al
“descubrir” que actuaban como traficantes de armas y tenían vinculaciones con
las AUC. Todo el montaje que hizo el testigo quedó al descubierto luego de que
se hicieran las diligencias legales pertinentes para comprobar la veracidad de
tales hechos. Los supuestos implicados quedaron en libertad.
Dudas, dudas y más dudas
Después de comparar las declaraciones y los documentos que
sobre Vásquez tiene en su poder la Fiscalía colombiana, surgen algunas
preguntas: ¿La Fiscalía General de Venezuela investigó los antecedentes de
Vásquez antes de convertirlo en testigo principal? ¿Cómo depositar tal
responsabilidad en alguien que ha estafado a especialistas de país vecino en
reiteradas ocasiones?
¿Quién lo presentó al fiscal Rodríguez?¿Por
qué no ha sido imputado, al igual que el resto de las personas que se han visto
relacionadas con el caso de la muerte de Anderson?
¿Qué ocurriría si se comprueba que el testimonio de Vásquez no es cierto? ¿Lo
aceptaría el Ministerio Público o trataría de defender esta versión hasta el
final?
Pedro Guillermo Velandia fue
director de Medicina Legal del Departamento de la Guajira, en Colombia, durante
12 años. Su paso por este organismo había transcurrido con los sobresaltos
propios de su trabajo, pero sin mayores aspavientos hasta que conoció a Geovanny Vásquez en el año 2000.
Según queda registrado en un expediente que le abrió la
Fiscalía colombiana el
El día de la segunda cita, mientras conversaba con Vásquez, Velandia recibió una llamada del Cuerpo Técnico de
Investigaciones de la Fiscalía pues habían acordado previamente que dictaría
una charla sobre “generalidades de la medicina forense”. Vásquez pidió al
médico que lo dejara asistir al foro.