El Nacional - Miércoles 09 de Noviembre de 2005 A/2

Política

Vásquez de Armas no aparece como psiquiatra en Colombia

 

El principal testigo en el caso Anderson ha estado residenciado en el país de manera itinerante

LAURA WEFFER CIFUENTES


Alexander González, el asistente de administración de la Asociación Colombiana de Psiquiatría fue contundente: “Giovanni José Vásquez de Armas no aparece en la base de datos de esta institución”, señaló a través de la línea telefónica.

A pesar de que el fiscal general de la República, Isaías Rodríguez, aseguró en Venezolana de Televisión el lunes pasado que el testigo clave que tenían en el caso de la muerte de Danilo Anderson era un “médico psiquiatra de nacionalidad colombiana”, en el organismo que lleva la cuenta de los profesionales graduados en esa especialidad descartan que alguien con ese nombre pertenezca a sus filas.

–¿Y todos los psiquiatras de Colombia tienen que estar inscritos allí?

–Si fuera psiquiatra lo tendría en la base de datos. Aquí tengo más de mil.

–Pero y entonces, ¿cuál podría ser la situación?

–Hay dos posibilidades. O estamos ante un caso de suplantación de identidad o él no es psiquiatra.

El nombre de Giovanni José Vásquez apareció por primera vez en escena cuando el abogado de Salvador Romaní, Jairo Revilla, lo mencionara públicamente, luego de tener acceso al expediente durante la audiencia de presentación de su cliente.

En las actas redactadas por el Ministerio Público, se le señala por haber estado presente en dos de las reuniones de planificación del asesinato de Anderson y porque habría estado encargado de llevar los explosivos desde la frontera de Colombia y Panamá hasta San Rafael del Moján, en el estado Zulia.

También se supo que el número de cédula de identidad de naturalizado –84086591– no existe en los registros de la Dirección de Extranjería venezolana ni figura en el Registro Electoral.


Bosquejo de semblanza

Es poco lo que se sabe de la identidad de Vásquez de Armas. Supuestamente en la entrevista que rindió en el Tribunal 19º de Control aseguró que era el tercero en la línea de mando de las Autodefensas Unidas de Colombia.

Sin embargo, en la fiscalía del país vecino no tienen conocimiento de esto y su nombre no les resulta familiar. No obstante, otro elemento aparece en la historia.

Según una versión más reciente, era un infiltrado del DAS en el grupo paramilitar.

Rodríguez ha mencionado en varias ocasiones que la vida del testigo clave corre peligro y que, por tal motivo, es necesario cambiarlo constantemente de residencia, para proteger su integridad.

A pesar del hermetismo que ha rodeado el caso, algunos datos trascendieron extraoficialmente.

Se supone que Vásquez se comunicó con la Fiscalía venezolana aproximadamente hace cinco meses, cuando un amigo colombiano lo puso en contacto.

En esa ocasión, el testigo se habría comprometido a contar lo que sabía del caso si el Ministerio Público le brindaba protección.

Las autoridades venezolanas accedieron y así quedó bajo su custodia.

En cuanto a su filiación política, se supone que simpatiza con ideas en extremo conservadoras y que es militante del grupo paramilitar colombiano en donde ejerció cargos operativos y de comando. Asimismo, se supo que ha vivido en Venezuela de manera itinerante.

 

El Nacional - Miércoles 09 de Noviembre de 2005 A/2

Política

Testigo clave aseguró que trasladó explosivo utilizado en el atentado

 

Fuentes involucradas con la investigación aseguraron que las actas del expediente podrían haber sido cambiadas, y que ahora Giovanni Vásquez de Armas aparece sólo como médico e infiltrado del DAS dentro de las Autodefensas Unidas de Colombia.

 

VANESSA GÓMEZ QUIROZ

Las primeras actas que integraron el expediente de la investigación sobre la autoría intelectual del asesinato del fiscal Danilo Anderson, indicaban que el Ministerio Público, a través de la petición Nº 5397, solicitó que se escuchara el testimonio de Giovanni Vásquez de Armas a través del mecanismo de prueba anticipada.


Tal demanda tuvo respuesta el 29 de agosto de este año, fecha en la cual se realizó la declaración del supuesto paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia a las
10:30 am en el Tribunal 19º de Control de Caracas.


En su testimonio, Vásquez de Armas fue identificado como médico psiquiatra y portaba el número de cédula de extranjero 84.086.591, y de su propia boca se desprendía que era “el tercero a bordo” dentro de las AUC, es decir, el tercero en la línea de mando del cuerpo subversivo.

 

La declaración del paramilitar fue tomada por el fiscal Gilberto Landaeta y ocupa un total de seis páginas, que incluyen las preguntas del Ministerio Público. Vásquez dio como dirección en Colombia la calle 138 con avenida 53, edificio Diana, piso 5, apartamento 503, Bogotá.

 

Aseguró ser médico de la Fundación Magdalena de Colombia la cual, señaló, estaba bajo control de las Autodefensas Unidas (AUC).

 

El relato

La narración de Giovanni Vásquez de Armas comienza con su participación en las reuniones en las que, según lo dicho por la Fiscalía General de la República, se fraguó el asesinato del fiscal.


La primera cita habría sido entre el 4 y
6 de septiembre de 2003 en Panamá, en el sector Darien, zona fronteriza con Colombia. Allí, según Vásquez de Armas, se reunieron Patricia Poleo “por el Movimiento Libertad”, Salvador Romaní hijo, Otoniel y Rolando Guevara, Pedro Lander, Orlando Urdaneta, Luis García Morales (capitán retirado de la Guardia Nacional) “por el Comando F4”, Israel Pincheski, el jefe del FBI en Miami de apellido Pesquera y otro de apellido Morrison, perteneciente a la CIA.

 

“Allí se fraguó un plan apoyado por el FBI y la CIA y algunos presidentes de medios de comunicación para sacar a (Hugo) Chávez del gobierno, pero eso fracasó; y como fracasó decidieron matar a Chávez y al fiscal general de Venezuela (Isaías Rodríguez) y a un connotado líder opositor de apellido Mendoza”.

 

En esta parte de la declaración, el irregular colombiano plantea que no estuvo en la segunda reunión que supuestamente ocurrió en Miami.


Sin embargo, las fuentes vinculadas con la investigación sostuvieron que Vásquez de Armas sí había dicho que estuvo en Miami y que quienes lo acompañaron allí fueron Orlando Urdaneta, Patricia Poleo y Nelson Mezerhane.

Vásquez continúa su relato al señalar que la última reunión se efectuó en Maracaibo, el 3 de marzo de 2004 “en un apartamento propiedad de las AUC en la urbanización El Milagro Norte” de esa ciudad.



Dijo que supuestamente no recuerda el nombre del edificio pero que estaba al lado de Pequiven.


Señaló a “La Mona” como la encargada de recogerlo en el puente del lago de Maracaibo y luego se unieron a un grupo de personas integrado por dos generales “cuyos portanombres decían Escalante y Colmenares”.


Alguien de apodo “Jorge 40” llamó a Colmenares por su nombre real que, según sostuvo, era Eugenio Añez y éste a su vez le pidió que no lo llamara por su nombre. También estuvieron en Maracaibo Juan Bautista Guevara y Johan Peña, un abogado, Juan Carlos Sánchez e Israel Pinchesky.


Vásquez de Armas manifestó que fue en el estado Zulia donde se decidió “cambiar el objetivo y escoger como víctima de muerte a Danilo Anderson y decidir todo lo relacionado con el atentado”.


Los preparativos

Giovanni Vásquez de Armas declaró que el 15 de marzo de 2004 recogió en Panamá el explosivo C-4 y lo entregó en la zona fronteriza con Colombia, desde donde fue trasladado a Venezuela por órdenes “del comandante Jorge 40”.


Indicó que luego se comunicó con un director del DAS de nombre Noguera y le dijo que tenía instrucciones de entregar el C-4 en el sector El Moján en el estado Zulia.


“Ahí lo recogieron en una camioneta que tenía las siglas Marshal Security, perteneciente a la compañía de seguridad de Salvador Romaní hijo, quien lo llevó a su vez a La Guaira y lo entregó a un abogado”.


El paramilitar dice que la cantidad vendida de C-4 era 12 kilogramos, con un valor de seis millones de dólares y que fue comprada a un mayor apellidado Flores Figueroa, comandante del batallón Cartagena, con sede en la ciudad de Río Hacha, departamento de La Goajira.


Todo parece indicar, de acuerdo con la información hecha pública, que en efecto Vásquez de Armas colaboró con las AUC pero por tal delito, según él mismo habría relatado, fue detenido a principios de 2002 y dentro de la cárcel conoció al llamado “comandante Jorge 40” que lo nombró jefe de logística y debía pasarle informes periódicos.


Los venezolanos involucrados en la muerte de Anderson supuestamente contactaron a “Jorge 40” a través de una periodista colombiana, y ese nexo habría sido auspiciado por Patricia Poleo.

 

Toda la declaración de Vásquez de Armas fue recogida por el fiscal Landaeta en folio y medio; el resto recoge las preguntas del representante del Ministerio Público y sus respectivas respuestas. El testimonio figura de la página 66 a la 71 del expediente.

 

Los cambios

Fuentes involucradas con la investigación, manifestaron que en las actas que están en el expediente Vásquez de Armas no se presenta como médico psiquiatra, sino sólo como médico, por lo cual presumen que podría haberse manipulado el legajo.


Igualmente, ya no sería calificado de paramilitar, pues supuestamente no trabajaba ni colaboraba con las AUC, sino que era un efectivo del Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia (DAS) infiltrado en la agrupación irregular.

 

 

 

El Nacional - Jueves 10 de Noviembre de 2005 A/2

Política

En el registro colombiano no aparece Giovanni José Vásquez de Armas

 

El organismo del vecino país equivalente a la Onidex negó que tuviera en su base de datos a alguien con el nombre del testigo clave que ha presentado el Ministerio Público venezolano en el caso Anderson

LAURA WEFFER CIFUENTES

 

Personal de la Registraduría Nacional del Estado Civil colombiano, equivalente a la Oficina Nacional de Identificación y Extranjería de Venezuela, aseguró que en los expedientes de ese organismo no existe nadie identificado con el nombre de Giovanni José Vásquez de Armas.


En el departamento civil de ese despacho señalaron –vía telefónica– que ni en su registro ni en el departamento de cedulación figura alguien con esa identidad. Como en Venezuela, el hecho de que alguien no aparezca en la base de datos significa que no existe como ciudadano.


Lo mismo ocurrió en la Fiscalía General de Colombia. En el departamento de prensa de ese ente informaron que en sus archivos no existe nadie con ese nombre que haya sido procesado o judicializado (que haya sido sindicado por cometer un delito en particular).

 

La cédula de nacionalizado (84.086.591) que presentó Vásquez, y que aparece registrada en el expediente manejado por el Ministerio Público, no existe. Los números de identificación para los extranjeros que obtienen la nacionalidad venezolana sólo llegan hasta 83 millones.


El nombre de Giovanni José Vásquez de Armas trascendió después de que Jairo Revilla, abogado de Salvador Romaní hijo, lo mencionara después de la audiencia de presentación, el pasado domingo, en la que tuvo acceso al expediente.


El fiscal general de la República, Isaías Rodríguez, ha señalado a Vásquez (aunque sin decir su nombre) como el testigo clave en las investigaciones sobre la muerte de Danilo Anderson. El único dato que ha proporcionado es que es psiquiatra y que habría trabajado en una clínica controlada por las Autodefensas Unidas de Colombia.


Sin embargo, en la Asociación Colombiana de Psiquiatría negaron, vía telefónica, que alguien con ese nombre estuviese inscrito en la institución.


También trascendió, por personas allegadas a la investigación, que Vásquez habría afirmado, al ofrecer su testimonio, que actuó como agente encubierto del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia. Sin embargo, esa figura no existe legalmente en el país vecino.



Prueba ilegal

El abogado penalista Juan Carlos Gutiérrez advierte, ante la posibilidad de que la identidad proporcionada por Vásquez sea falsa, que la declaración estaría revestida de ilegalidad si el nombre que dio el testigo no es verdadero. “No existe posibilidad de que se permita dar un nombre falso, esto sería una prueba ilícita”.


El profesor de Derecho de las universidades Central de Venezuela y Santa María recurre al artículo 197 del Código Orgánico Procesal Penal (COPP) y al 39 de la Constitución nacional. El primer punto se refiere a la licitud de la prueba y allí se establece: “Los elementos de convicción sólo tendrán valor si han sido obtenidos por un medio lícito e incorporados al proceso conforme a las disposiciones de este código (...) Asimismo, tampoco podrá apreciarse la información que provenga directa o indirectamente de un medio o procedimientos ilícitos”. La Carta Magna, por su parte, indica: “Serán nulas las pruebas obtenidas mediante la violación del debido proceso”.


Cuando se le pregunta si es factible que el Ministerio Público haya colocado un nombre ficticio para proteger la identidad del testigo, que presuntamente está en peligro, el penalista señala que en esos casos la tendencia es no ofrecer mayores detalles sobre el declarante.


“Se suele poner sólo el nombre y se omite la dirección o el teléfono.


Pero no está previsto que se ofrezca información falsa”.

En cuanto al hecho de que se exima a Vásquez de ser acusado como coautor del asesinato de Anderson, en caso de comprobarse la tesis de que pidió protección a cambio de información, Gutiérrez explica que la Fiscalía tiene esta potestad, de acuerdo con el artículo 39 del Código Orgánico Procesal Penal. Sin embargo, hace una salvedad: el testigo tendría que ser imputado en primer término y, luego, se “suspendería el ejercicio de la acción penal en su contra”.


“No es responsabilidad del fiscal, si es engañado”, aclara Gutiérrez ante la interrogante sobre las consecuencias que acarrearía para el Ministerio Público aceptar datos que no son ciertos. Y añadió que normalmente se estila pedir al testigo una prueba de identidad convencional, que consiste en la presentación de la cédula. “Es sólo si existe algún elemento de duda grave sobre su identidad, cuando se procede a hacerle un examen exhaustivo que puede incluir desde las huellas dactilares hasta el ADN”

OTROS NOMBRES EN EL EXPEDIENTE

Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”


Es conocido por comandar el Bloque Norte (Sierra Nevada de Santa Marta) de las Autodefensas Unidas de Colombia y por ser uno de los jefes de esa organización, cuyos integrantes son llamados coloquialmente paramilitares y operan en el vecino país como contraparte de la guerrilla.


Tovar fue excluido de las negociaciones de paz que se establecieron con el Gobierno del vecino país, luego de que se le responsabilizara del secuestro del ex senador José Gnecco, plagiado mientras viajaban por una carretera que comunica Riohacha con la ciudad costera de Santa Marta.


Además, no compartía la desmovilización porque estaba preocupado por el posible regreso de la guerrilla a las áreas bajo su control. En sus propias palabras: “El Estado debe aceptar con realismo un método de empalme entre nuestros comandantes y los oficiales que vayan a llegar para quedarse y recibir los corredores estratégicos bajo nuestro control”.

En el expediente que documenta el Ministerio Público sobre la muerte del fiscal Danilo Anderson, el comandante irregular aparece como el asesor o coordinador de toda la operación, y de acuerdo con lo que allí queda registrado, habría sido el de la idea de capacitar a varias personas para colocar el explosivo debajo del vehículo con un dispositivo electrónico que sería activado desde un teléfono celular.


Héctor Pesquera

Nació en Puerto Rico. Fue uno de los directores del FBI (Oficina Federal de Investigación, por sus siglas en inglés) en Miami, Estados Unidos. Pertenece a este cuerpo de seguridad desde 1976. De acuerdo con lo que aparece en el documento elaborado por la Fiscalía General de la República de Venezuela, fue mencionado por el testigo clave, pues habría estado presente en la reunión de Panamá, supuestamente celebrada a mediados de septiembre de 2003, junto con Patricia Poleo, Salvador Romaní hijo, Pedro Lander, Orlando Urdaneta, un hombre de apellido Morrison y Rolando y Otoniel Guevara. Esta última mención llama la atención, pues fue Pesquera quien en junio de 2001, capturó a José Guevara (primo de los Guevara) por ser uno de los responsables de la permanencia en Venezuela del ex agente de inteligencia peruano Vladimiro Montesinos.

Incluso, el presidente Hugo Chávez lo mencionó como una referencia el
29 de junio de 2001, para dejar constancia que a través de un documento que envió al Gobierno nacional, Pesquera aclaraba que el FBI no tenía nada que ver con la captura de Montesinos en el país.

 

 

Caracas, viernes 16 de diciembre, 2005  

 

Testigo clave del caso Anderson no identificó a autores intelectuales
Vásquez acusó a la Fiscalía colombiana

EDGAR LOPEZ

EL UNIVERSAL

Como a todos los que han declarado ante el Tribunal 20 de Juicio, a Giovani José Vásquez De Armas se le advirtió que el artículo 242 del Código Penal sanciona con prisión de 15 días a 15 meses al que calle total o parcialmente lo que sepa sobre los hechos por los cuales es interrogado.

Sin embargo, el testigo clave del Ministerio Público a efectos del total esclarecimiento del homicidio de Danilo Anderson sólo dijo lo que los fiscales le indicaron (así lo admitió Gilberto Landaeta), mientras que el juez Luis Cabrera se encargó de que la defensa de Juan Bautista, Otoniel y Rolando Guevara no lo molestara con preguntas "impertinentes". Ni siquiera le permitió que contestara si había sido entrevistado por el fiscal general de la República, Isaías Rodríguez.

A las 4:40 pm, Vásquez De Armas se presentó ante la audiencia y el primer encontronazo se produjo cuando el defensor Pedro Miguel Castillo pidió que se verificaran los documentos de identidad del testigo, a propósito de las dudas al respecto. Los fiscales Yoraco Bauza, Gilberto Landaeta y Hernando Contreras se opusieron y, una vez más, el juez determinó que el Ministerio Público tenía la razón.

Vásquez De Armas fue directamente al grano. Aseguró que Otoniel y Rolando Guevara participaron en la reunión que se llevó a cabo el 2 de marzo en Maracaibo, donde se habría desistido de la idea inicial de asesinar al ex gobernador de Miranda Enrique Mendoza, para responsabilizar al Gobierno y despistar sobre los siguientes atentados contra el fiscal general Rodríguez y contra el presidente Hugo Chávez. Más adelante afirmó que los mentores de tales actos de terrorismo no sólo pretendían derrocar al Gobierno, pues también obtendrían beneficios económicos de una crisis institucional.

Aunque el cambio de objetivo se habría decidido sobre la marcha, Vásquez De Armas aseguró que en esa misma reunión los hermanos Guevara le presentaron un informe de ocho páginas, a través del cual detallaban la vulnerabilidad de Anderson, toda vez que tenía actividades rutinarias y frecuentaba lugares públicos.

Dijo que el 10 de abril de 2004 le entregó un millón 200 mil dólares y 12 kilogramos de C-4 a Juan Bautista, Otoniel y Rolando Guevara al frente del terminal de La Bandera. Lo habría adquirido en Riohacha y transportado sin ningún inconveniente, a pesar de haber pasado por la alcabala fronteriza de La Raya y por todas las demás desde el Zulia hasta Caracas. Aseguró que junto a los Guevara lo trasladó hasta un apartamento ubicado en La Guaira, donde se encontraron con un hombre "calvito, gordito, no muy alto y de tez morena". Se habría vuelto a reunir con los Guevara el 4 de noviembre de 2004, frente al restaurant Hilda, ubicado en Bello Monte, donde los Guevara le explicaron que el atentado no se había cometido porque la persona encargada (supuestamente Alexis Rodolfo Peñuela Márquez) los había burlado y por ello estarían dispuestos a "darle de baja"; es decir, a matarlo. Vásquez De Armas aseguró que, en todo caso, habían contratado a Johan Peña para que colocara el explosivo en la camioneta de Anderson.

Una y otra vez, indicó que actuó como infiltrado del DAS en las Autodefensas Unidas de Colombia y que tanto el órgano de inteligencia como la Fiscalía colombiana estaban al tanto de los planes para matar a Anderson y no hicieron nada para impedirlo.

Reafirmó que las AUC se encargaron de la parte operativa del atentado, mientras que la CIA y el FBI prestaron apoyo logístico, específicamente en caso de que se necesitara sacar del país a los involucrados. A modo de ejemplo, dijo que de esa forma Johan Peña huyó a Estados Unidos.

Cuando fue interrogado por la defensa de los Guevara sobre las otras personas que habrían participado en el crimen, el testigo se negó. Los fiscales respaldaron la negativa argumentando que todo ello formaba parte de la investigación sobre los autores intelectuales que se desarrolla ante el Tribunal Sexto de Control y que se mantiene bajo reserva. Fue inútil que se le preguntara por Nelson Mezerhane, Patricia Poleo, Eugenio Añez Núñez y Salvador Romaní (contra quienes se ha dictado medida de detención) ni por todas las demás personas que había mencionado en sus declaraciones ante la Fiscalía y ante el Tribunal 19 de Control.

 

 

Caracas, viernes 16 de diciembre, 2005  

El Universal

"Me siento culpable, pero aspiro a una rebaja de la pena"

El Universal


Se presentó como médico no en ejercicio, pero después reconoció que falsificó el título, entre otros delitos cometidos en Colombia y Venezuela.

Vestía traje oscuro, camisa vinotinto y corbata a rayas. Es un hombre moreno, con nariz y boca gruesas, pelo negro corto, contextura fuerte y 1,75 metros de estatura.

Hablaba con desparpajo (en alguna oportunidad sonrió) al referirse a su participación en la planificación del crimen de Anderson. Aunque admitió sentirse culpable de la muerte del fiscal (a quien definió como la cara buena de la justicia venezolana) razonó que un infiltrado del DAS en las AUC (llegó a ser tercero al mando en el Bloque Norte) no es responsable, por ejemplo, de que el tráfico de un cargamento de droga destruya la vida de un niño. Aspira a una rebaja de la pena.

Aseguró que sufrió un atentado y vino a Venezuela por temor a morir. Primero se habría presentado a la Cancillería y luego, el 25 de marzo de 2005, en horas de la noche, ante la Fiscalía como cualquier usuario: "En la planta baja pregunté por el fiscal que llevaba el caso Anderson. Me dijeron que regresara al día siguiente"._EL

Caracas, sábado 17 de diciembre, 2005

CASO ANDERSON / Jueces de la Sala 7 desaplican el COPP para favorecer al testigo
Corte exoneró de toda culpa a Giovanni Vásquez

Mezerhane interpuso un amparo ante el TSJ por violación del debido proceso

EDGAR LOPEZ

EL UNIVERSAL

La benevolencia de la justicia venezolana superó con creces las expectativas del colombiano Giovanni José Vásquez De Armas. Este jueves 15 de diciembre, ante el Tribunal 20 de Juicio, había manifestado su aspiración a obtener una sustancial rebaja de la pena que le correspondería por haber participado directamente en la planificación del homicidio de Danilo Anderson, en vista de que sus señalamientos han sido determinantes para respaldar las actuaciones fiscales contra Juan Bautista, Otoniel y Rolando Guevara, como autores materiales, así como contra Nelson Mezerhane, Patricia Poleo, Eugenio Añez Núñez y Salvador Romaní Orue, como autores intelectuales del crimen. Pero, desde el pasado 8 de diciembre está exonerado de toda culpa y no será investigado ni juzgado ni sancionado por el caso Anderson, según lo resolvió la Sala 7 de la Corte de Apelaciones.

Cuando negó la apelación ejercida por los defensores de Mezerhane, Poleo, Añez Núñez y Romaní Orue, la Sala 7, en ponencia de Samer Richani, dedicó diez páginas de la sentencia a analizar los derechos al debido proceso y a la tutela judicial efectiva y concluyó desaplicando el artículo 39 del Código Orgánico Procesal Penal referido a los beneficios otorgados al autor de un hecho punible vinculado a la criminalidad organizada en caso de que aporte información esencial para esclarecer los hechos y evitar que continúe el delito o se cometan otros.

La norma indica que se rebajará la pena aplicable, a la mitad de la sanción establecida para el delito que se le impute al "informante arrepentido". De modo pues, que Vásquez De Armas sería juzgado y sancionado, aunque con una pena relativamente leve, por el homicidio del fiscal.

Pero la Sala 7 de la Corte de Apelaciones considera que el referido artículo es inconstitucional, pues sería necesario "... evitar los juicios penales o por lo menos simplificarlos y agilizarlos en aquellos casos que se ventilen por delitos de bagatela (insignificancia penal) y en otros asuntos que la ley adjetiva penal lo permita con la finalidad de procurar el descongestionamiento de los tribunales penales por causas de esta índole".

Además de señalar que "... el Estado venezolano debe darle extrema protección al ciudadano Giovanni José Vásquez De Armas (informante arrepentido o delator), quien pese a correr grave riesgo, aparentemente ha contribuido con la presente investigación penal".

En la parte dispositiva del fallo de la Sala 7 de la Corte de Apelaciones, se insiste: "... el aludido artículo colisiona con las normas constitucionales precitadas, violentándose así los derechos constitucionales del debido proceso y tutela judicial efectiva que le son propios al citado informante arrepentido, toda vez que el Estado debe adoptar las medidas necesarias para garantizar la integridad física del mismo".

Vicente Puppio, abogado de Mezerhane, comentó que lo resuelto por la Sala 7 es equivalente a un indulto y podría generar consecuencias impredecibles.

Ayer, Puppio interpuso una acción de amparo ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia contra la mencionada sentencia de la Sala 7, por presunta violación de los derechos al debido proceso y al juez natural. Específicamente, la defensa de Mezerhane ha cuestionado la legalidad de la declaración de Vásquez De Armas (recabada como prueba anticipada el pasado 29 de agosto, ante el juez 19 de Control, Gúmer Quintana), a través de lo cual asegura que participó en las reuniones donde se planificó el asesinato del fiscal. Además, considera que los tribunales antiterroristas, creados por resolución de la Comisión Judicial del Tribunal Supremo de Justicia el 22 de noviembre de 2004, violan el principio constitucional del tribunal previo.

Asimismo, Vicente Puppio informó que, por quinta vez, Nelson Mezerhane fue trasladado al Palacio de Justicia para ser reconocido en rueda de individuos por Vásquez De Armas. Pero, por quinta vez, se difirió el acto.

 

El Nacional - Sábado 17 de Diciembre de 2005   A/4

 

Política

RELATO DE VIDA DEL TESTIGO CLAVE DE LA FISCALÍA (I)

“A Geovanny Vásquez lo conocen como un loco que habla mucho y dice mentiras”

 

El testimonio ofrecido por el experto policial colombiano Fabián Cáceres en enero de 2005 revela las falsedades que le sirvieron al principal testigo promovido por la Fiscalía venezolana en el caso de Danilo Anderson, para ejercer ilegalmente como psiquiatra, ser campeón mundial de karate, miembro del FBI y jefe de finanzas de los paramilitares.

LAURA WEFFER CIFUENTES

Cada episodio de la vida de Geovanny Vásquez parece como parte de una fábula que él mismo se creó para "infiltrarse" en organismos de inteligencia, escuelas, hospitales y hogares colombianos.

Quien hoy aparece como el testigo principal del Ministerio Público venezolano en el caso de la muerte del fiscal, Danilo Anderson tiene un largo historial de fraudes y desaciertos en los años en los que estuvo en el país vecino.

De acuerdo con un documento oficial que registra el testimonio ofrecido en el despacho de la Fiscalía colombiana 32 Especializada Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, el 31 de enero de 2005, el experto policial Fabián Cáceres Cárdenas da cuenta de las diversas ocasiones en las que por razones de trabajo se topó con Vásquez a lo largo de los años y como variaba su identidad, así como su presunta profesión o área en la que se desenvolvía.

El primer momento en el que se encontraron ambos, el testigo actuaba como instructor de psiquiatría forense en Riohacha, Colombia, aseguraba que era integrante del FBI y experto en artes marciales. Posteriormente lo capturaron en flagrancia en Santa Marta cuando hacía las veces de psiquiatra clínico, y luego a Cáceres le tocó investigarlo como miembro de las Autodefensas Unidas de Colombia.

A continuación se muestran extractos del documento oficial de la Fiscalía colombiana.

De cuando era policía En el año 2000, Cáceres fue invitado a asistir a un curso de policía judicial en Riohacha, Colombia.

Allí conoció por primera vez a Geovanny Vásquez de Armas, quien se presentó como "funcionario del FBI de Estados Unidos de América, quien aparecía con senda hoja de vida en psiquiatría forense y ostentando seis títulos mundiales en categorías diferentes de karate... Este personaje a todas luces parecía ser una eminencia por lo que fue aceptado como instructor adicional en el curso de policía judicial dictando (sic) algo relacionado con psiquiatría y defensa personal".

Las primeras sospechas surgen cuando una de las alumnas del curso le comentó a Cáceres su extrañeza puesto que las clases se basaban en "algo que él denominó la líbido de las personas y que les hacía ejercicios en donde debían hacer dibujos de forma geométrica y basados en éstos; Vásquez les decía cuál era su capacidad o su intención sexual".

Posteriormente, la estudiante los presenta: a Cáceres como jefe del grupo operativo del Gaula y especialista en artes marciales y a Vásquez como campeón mundial de karate. Inmediatamente, el policía descubre las debilidades que tiene Vásquez como luchador, pero no le presta mayor atención a este detalle.

Transcurridas dos semanas, el testigo de la Fiscalía venezolana alardeaba sobre su influencia como supuesto integrante del FBI. Según lo que señalaba, era tal el ascendiente que tenía sobre la organización estadounidense que podía enviar a cinco estudiantes a Estados Unidos y que ni siquiera necesitarían visas de entrada en ese país.

Ya para ese momento Cáceres estaba preocupado por las inconsistencias de Vásquez y le comentó que se sentiría agradecido si lo incluía en el grupo de becados, junto con dos compañeros del DAS. Cuando el policía mencionó el nombre de uno de ellos, la actitud de Vásquez cambió por completo e inventó una larga y complicada historia de narcotráfico en la que él era un agente de la DEA que investigaba a sus dos amigos. Luego de unos días, quedó en evidencia que lo que decía era falso y que sus credenciales eran totalmente forjadas.

"Allí me di cuenta de que estaba frente a un delincuente común muy inteligente, que había logrado engañar al comandante de la policía, al comandante del Batallón del Ejército y a los directores del DAS y el CTI".

De cuando era psiquiatra

El tiempo pasó y la figura del testigo se fue diluyendo. En 2001, Cáceres fue trasladado hasta Santa Marta, lugar en el que se llevó a cabo la segunda parte de esta historia.

 

El policía fue designado como analista de subversión y paramilitarismo y allí desarrolló una habilidad especial en el manejo de documentos e informantes. El 12 de agosto de 2003 recibió una llamada de su supervisora que le presenta el caso de un hombre que se hace pasar por psiquiatra y que ejerce ilegalmente la profesión en esa ciudad; y le pidió al especialista que verifique si efectivamente es el mismo sujeto que tenía denuncias anteriores por falsedad.

 

Forman un equipo de investigación y llegan hasta la clínica Milenio, donde haciéndose pasar por pacientes, piden una cita con el "psiquiatra doctor Geovanny José Vásquez de Armas". La secretaria les pide que esperen y luego de 15 minutos llegó el histrión. Según Cáceres, apenas lo ve, lo reconoce y es en ese momento cuando "se le cambió el mundo".

 

De cuando era paramilitar

En la declaración que rinde Cáceres, y aprovechando la experiencia que tiene en el tema, los entrevistadores le preguntan si considera factible que Vásquez haya pertenecido a las Autodefensas Unidas de Colombia tal como lo había aseverado en una de sus presentaciones ante la ley, para ser considerado como un desmovilizado y recibir los beneficios que el Gobierno ofrece a quienes participaron en la lucha armada y expresan su voluntad de dejar estas acciones.


A esto, el policía respondió negativamente. "No lo conozco ni lo he escuchado dentro de ninguna de las declaraciones de los desmovilizados, de las Autodefensas que se presentaron en el Magdalena (zona en la que supuestamente se movía). Cabe anotar que la base de datos de la variable de Autodefensas es la más extensa y contiene la información pormenorizada de todos los departamentos de la costa norte creada así, bajo la supervisión del director nacional del CTI para obtener información ágil y rápida de cualquier presunto integrante de la organización.


Es así como esta base de datos se actualiza periódicamente y hasta la fecha, 7 de 2004, este señor no se encontraba registrado en ninguna base de datos de paramilitarismo en los departamentos de Guajira, Magdalena, Sucre, Atlántico, Bolívar, Córdoba o del César... ".

 

Luego, a Cáceres se le pregunta si creía en la posibilidad planteada por Vásquez, según la cual ingresó en las AUC, porque fue presionado por la organización para que se incorporara o de lo contrario su familia entera sería exterminada.

 

Además, de acuerdo con la versión del testigo de la Fiscalía venezolana, se habría puesto en contacto con un funcionario del DAS, para ofrecerles que si se le brindaba inmunidad judicial, él se infiltraba en las filas de las AUC y averiguaba todo lo concerniente a esa organización y le pasaba los datos luego a la instancia de seguridad.


"Esta afirmación no corresponde a los métodos de reclutamiento que hacen las AUC en La Guajira o Magdalena, puesto que a él no lo secuestraron y no lo forzaron de manera inmediata a ingresar, lo que le daba la posibilidad de huir con su familia y salvar sus vidas.


Además, en una situación extrema la gente no se ofrece a trabajar como infiltrado, máxime cuando ya lo habían amenazado de muerte", señala el experto.


De cuando era infiltrado Con respecto al papel que hubiera adelantado como informante del DAS infiltrado, Cáceres indica que "de ninguna manera un funcionario del Estado hubiera permitido ni le hubiera autorizado a hacer tal infiltración, puesto que es ilegal y pone en riesgo directo a la persona que pretende hacerlo".


Posteriormente, el experto en seguridad enumera una serie de inexactitudes que habría referido Vásquez sobre el funcionamiento y ubicación geográfica de las AUC en territorio colombiano:

- Manifiesta que el Bloque Centauro opera desde el río Meta hasta La Guajira, cuando en realidad acciona principalmente en los departamentos del Meta, Arauca y Casanare.


.- Se refiere a Rafael Isaza como comandante del grupo Centauro, pero en realidad su nombre es Ramón Isaza.

.- Menciona a alias "40" o "Rubén" como comandante del Bloque Caribe. Sin embargo, las AUC no tiene un bloque con ese nombre, a diferencia del grupo subversivo Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que sí lo posee.


.- En las AUC existe es el bloque norte bajo el mando de alias "Rodrigo Tovar Pupo", y no a"40" o "Rubén", como testimonia Vásquez.

 

De cuando conoció a "Jorge 40"

En el testimonio que ofreció Vásquez en Colombia para que lo aceptaran como desmovilizado ya mencionaba a "Jorge 40".

 

Igualmente ocurre en la declaración que rindió en el Ministerio Público venezolano, en la que nombra a este comandante paramilitar como uno de los autores intelectuales de la muerte del fiscal Danilo Anderson.


Pero volviendo a sus andanzas en Colombia, afirmó que el jefe de las AUC le había ofrecido entrenamiento militar un mes y que en ese lapso había aprendido a manejar armas cortas y largas.

 

 

A esta versión responde Cáceres:

"No hay muchas posibilidades de que a este señor lo hubieran recomendado directamente con el comandante del Bloque puesto que para ´Jorge 40´, Geovanny Vásquez es un perfecto desconocido que nunca menciona quién lo llevó y lo presentó al comandante.


Además, manifiesta que estuvo en entrenamiento tácticomilitar durante un mes, cuando en realidad y en promedio la fase de instrucción dura entre uno y tres meses para principiantes...


También comete un error al describir el tipo de fusil cuando menciona el AHK 47, que no existe. Más bien pudo tratar de referirse erróneamente al fusil de asalto AK 47".


De cuando fue jefe de finanzas de las AUC

Supuestamente, Vásquez ascendió rápidamente en la jerarquía de las AUC y llegó a ser jefe de finanzas del bloque Norte. Sin embargo, Cáceres desecha la posibilidad con el argumento de que esto "no tiene ningún sentido, porque pasó de ser amenazado de muerte de las Autodefensas a ser el reemplazo del jefe de finanzas en menos de 3 meses; cuando en realidad estos cargos llevan aproximadamente 15 años para escalar una posición de éstas".


De cuando entregó las armas

El 17 de mayo de 2004, Vásquez se presentó en la Procuraduría Nacional de Colombia y ofreció dar información sobre los derroteros de los paramilitares, si el Gobierno le proporcionaba protección. En aquella ocasión les entregó 16 armas, 5 celulares y cientos de municiones. Cuando la Fiscalía colombiana le preguntó a Cáceres cómo podía ser posible esto, el policía arguyó que no es raro que manejara este tipo de información al "ingresar como capturado en la cárcel del Distrito de Santa Marta". De acuerdo con lo que asevera, en los patios de esta prisión se mencionan casos de "eventuales conductas delictivas, nombres y alias de comandantes, historias y anécdotas de paramilitares capturados, maneras y formas de ingresar y sacar mercancías ilegales de la cárcel y los contactos encargados de estas actividades".


De cuando actúa

El experto policial describe a Vásquez como una persona "hábil, muy inteligente, que es capaz de crear argumentos y mezclarlos con información que obtiene a través de sus delitos y su permanencia en la cárcel con pretensiones económicas que pudieran favorecerlo. Esto es conocido en los medios de inteligencia como un mercader de la información".


"En relación con la información que suministra, yo la catalogaría como dudosa y carente de veracidad... En todas las partes en las que he escuchado hablar de Geovanny Vásquez lo conocen como un loco jovial porque habla mucho y dice muchas mentiras... Lo grave en esta situación es que al darle credibilidad y continuidad a sus fantasías puede poner en peligro a los funcionarios del Estado cuando él determine proponer otro argumento que derive en la ejecución de un operativo y que involucre a miembros del Estado".

LOS PROTAGONISTAS DE ESTE EPISODIO

Geovanny José Vásquez de Armas: personaje con múltiples personalidades en Colombia y ahora testigo principal del plan para asesinar al fiscal Danilo Anderson.



Fabián Cáceres Cárdenas: experto policial colombiano en casos de paramilitarismo y falsa identificación.

AUC: Autodefensas Unidas de Colombia o paramilitares.

DAS: Departamento Administrativo de Seguridad o el equivalente a la policía científica.

CTI: Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía colombiana.

DEA: Departamento antidroga estadounidense.

Gaula: grupos élites colombianos, formados por personal de la Policía Nacional y de las Fuerzas Militares, altamente calificados para llevar a cabo operaciones de rescate de secuestrados y desmantelamiento de las bandas de criminales.

Desmovilización: acción emprendida por el Gobierno colombiano para que quienes participan como integrantes de las AUC abandonen las armas y se incorporen a la vida civil.

 

El Nacional - MARTES 20 de Diciembre de 2005   A/4

Política

Vida y milagros de Geovanny Vásquez

La última entrega de la serie de trabajos que revelan el perfil del principal testigo del Ministerio Público venezolano en el caso de la muerte del fiscal Danilo Anderson, presenta un recuento de fechas, lugares y situaciones que demuestran las contradicciones con la realidad.

LAURA WEFFER CIFUENTES

A leer las dos entrevistas que ofreció Geovanny Vásquez a la Fiscalía General Venezolana —el 26 y 29 de agosto de este año— salta a la vista un detalle. Ambas declaraciones tomadas por el fiscal Gilberto Landaeta son prácticamente idénticas. Las mismas palabras, el mismo orden en la narración de los hechos y las mismas expresiones para referirse a eventos o circunstancias.

Estas declaraciones que forman parte fundamental del proceso abierto luego de la muerte del fiscal Danilo Anderson ocurrida el 18 de noviembre, son muy poco específicas en cuanto a la descripción de los hechos, sobre todo en lo que se refiere a las fechas. Además, el representante del Ministerio Público encargado de hacer las preguntas no ahonda demasiado en detalles y parece conformarse con una visión elemental de lo supuestamente acontecido en Maracaibo y Panamá.

Sin embargo, al cotejar las entrevistas en Caracas con los papeles y expedientes que maneja la Fiscalía colombiana sobre fraude, suplantación de identidad y mentiras que Vásquez dijo en su país de origen, surgen algunas preguntas relacionadas con la capacidad que tendría este personaje de moverse a su antojo entre denuncias por estafa y la logística de las reuniones en las que supuestamente se planeó la muerte de Anderson.


El don de la ubicuidad

La primera aparición pública de la que se tiene noticia en Colombia de Geovanny Vásquez fue cuando pretendió hacerse pasar por médico psiquiatra y experto en artes marciales. En aquella ocasión, Vásquez se metió en la boca del lobo y trató de engañar a un cuerpo entero de policías colombianos de sus supuestas destrezas. No pasó mucho tiempo antes de que los funcionarios se dieran cuenta del engaño y rectificaran en su error. Luego de hacer una investigación, se demostró que el ahora testigo del Ministerio Público venezolano nunca se graduó de medicina o psiquiatría.

Sin embargo, el fiscal general venezolano, Isaías Rodríguez, aparentemente creyó en la retórica de Vásquez pues luego de que apareciera como el principal testigo con el que contaban para el asesinato de Anderson —y a punto de cumplirse el primer año del asesinato— en más de una ocasión aseguró que el sujeto tenía un título que lo acreditaba como médico.

Por ejemplo, en una entrevista transmitida por Venezolana de Televisión, el 8 de noviembre de este año, y al ser consultado sobre la procedencia del testigo, el fiscal se quejó de la supuesta intención de desacreditarlo como declarante principal en este caso y señaló:
“Han dicho de él cualquier cantidad de cosas; pero no han dicho que es médico ni han dicho que es psiquiatra”.

Otro punto que llama la atención es que —de acuerdo con lo expresado por el propio Rodríguez— hizo contacto con el fiscal general porque fue víctima de un atentado. “Es una persona a quien las Autodefensas Unidas de Colombia presionaron para que los atendiera en su clínica”.

Y aunque en el relato previo del testigo existe un centro médico y una amenaza, no es precisamente como él lo describió. Según queda establecido en documentos del Ministerio Público colombiano, Vásquez ejercía en un hospital ubicado en Fundación, Magdalena pero sus pacientes llegaban a él libremente y él los trataba, haciéndose pasar por psiquiatra.

De acuerdo con lo que señaló en su declaración del 26 de agosto, Vásquez “ejerció en la clínica” a principios de 2002 hasta que, según reza en su expediente, lo “acusaron de colaborador de los paramilitares” y fue detenido por tal delito.

Sin embargo, y tal como está redactado en las pruebas de la fiscalía colombiana, Vásquez trabajó en un consultorio de la clínica Milenio, en Fundación, desde principios de 2003 hasta que el 16 de agosto de ese mismo año cuando fue capturado en flagrancia, mientras recetaba a una paciente con tranquilizantes sin tener conocimientos suficientes para tomarse tales atribuciones.

Un experto policial colombiano, Fabián Cáceres, explicó que Vásquez no se vio sometido a presiones de ningún tipo. Simplemente repitió la historia de la pérdida de los papeles y optó por aplicar sus “conocimientos” en pacientes desprevenidos. Luego, su paso por la cárcel no se debió a acusaciones por supuestos vínculos con los paramilitares, sino a un vulgar caso de suplantación de identidad y uso ilegal de documentos públicos.

Según señaló el propio Vásquez cuando rindió testimonio, a principios de 2003, un hombre que conoció tras las rejas —Belisario Molina— le habría preguntado si quería unirse a las AUC; él accedió, y fue en ese momento cuando supuestamente comenzarían los preparativos para realizar el atentado contra Anderson.

Aquí es posible evidenciar de nuevo una inconsistencia de tiempos, pues para ese momento se supone que Vásquez trabajaba en la clínica.

Confianza a toda prueba

El episodio siguiente en la narración de Vásquez se refiere a la preparación de la muerte del fiscal.

Es de notar que el 26 de agosto de este año, el testigo rindió su primera declaración, y de acuerdo con lo que se extrae de sus palabras es posible inferir que estuvo preso y que inmediatamente después de que salió se unió a las AUC; en septiembre de 2003 ya era jefe de logística del grupo paramilitar, cuando para alcanzar un cargo de tal magnitud se necesitan al menos 15 años, según afirman los expertos.

Otro dato que llama la atención es que el 25 de agosto de 2003 Vásquez estaba preso, y se supone que menos de un mes después de salir de la prisión ya tenía la confianza suficiente para organizar lo referente a la primera reunión que supuestamente se llevó a cabo en la frontera entre Panamá y Colombia: la selva de Darién a la que habrían asistido los principales autores materiales e intelectuales del crimen.

Casi un año después, en marzo de 2004, el declarante señaló que se llevó a cabo la tercera reunión en Maracaibo —la segunda fue en Miami pero a esa no habría asistido.

Específicamente aseguró que fue entre el 3 o 4 de marzo en un apartamento que pertenecería a las Autodefensas Unidas de Colombia, ubicado en la zona Milagro Norte. En esa ocasión fue cuando presuntamente se habría mostrado la foto de Anderson y el comandante del grupo paramilitar, Jorge 40 (quien fungiría de asesor) habría recomendado que mejor que un acto de sicariato se hiciera explotar el vehículo en el que normalmente se transportaba.

Luego, el 14 de marzo habría recogido, en Panamá, una parte del dinero que haría falta para cubrir el atentado y lo habría trasladado hasta sus destinatarios.

Pero de acuerdo con los antecedentes proporcionados por Colombia, el 13 de abril de ese año, Vásquez era parte de un juicio pues supuestamente había entregado a funcionarios de seguridad del país vecino, al “descubrir” que actuaban como traficantes de armas y tenían vinculaciones con las AUC. Todo el montaje que hizo el testigo quedó al descubierto luego de que se hicieran las diligencias legales pertinentes para comprobar la veracidad de tales hechos. Los supuestos implicados quedaron en libertad.

Dudas, dudas y más dudas

Después de comparar las declaraciones y los documentos que sobre Vásquez tiene en su poder la Fiscalía colombiana, surgen algunas preguntas: ¿La Fiscalía General de Venezuela investigó los antecedentes de Vásquez antes de convertirlo en testigo principal? ¿Cómo depositar tal responsabilidad en alguien que ha estafado a especialistas de país vecino en reiteradas ocasiones?

¿Quién lo presentó al fiscal Rodríguez?¿Por qué no ha sido imputado, al igual que el resto de las personas que se han visto relacionadas con el caso de la muerte de Anderson? ¿Qué ocurriría si se comprueba que el testimonio de Vásquez no es cierto? ¿Lo aceptaría el Ministerio Público o trataría de defender esta versión hasta el final?

“Mitómano compulsivo”

Pedro Guillermo Velandia fue director de Medicina Legal del Departamento de la Guajira, en Colombia, durante 12 años. Su paso por este organismo había transcurrido con los sobresaltos propios de su trabajo, pero sin mayores aspavientos hasta que conoció a Geovanny Vásquez en el año 2000.

Según queda registrado en un expediente que le abrió la Fiscalía colombiana el 24 de noviembre de 2004, un día Vásquez se apareció espontáneamente en su oficina “diciendo que era psiquiatra, que estaba haciendo una pasantía con el FBI, que en ese momento se encontraba de vacaciones, que se le habían perdido los documentos —lo cual confirmó a través de un papel donde se establecía la denuncia— y que estaba interesado en aprender sobre medicina legal”. Velandia, confiando en su palabra, lo trató como un colega y aceptó reunirse de nuevo con él.

El día de la segunda cita, mientras conversaba con Vásquez, Velandia recibió una llamada del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía pues habían acordado previamente que dictaría una charla sobre “generalidades de la medicina forense”. Vásquez pidió al médico que lo dejara asistir al foro.

Durante la conferencia, algunos de los asistentes hicieron preguntas al panelista. Luego, tratando de tener una deferencia especial con el “colega” invitado, Velandia le pidió a Vásquez que aclarara algunas de las dudas que se presentaron en el auditorio.

Vásquez no sólo aceptó sino que sus respuestas fueron también acordes a los preceptos básicos de la psiquiatría.

“Terminada la conferencia varios funcionarios del CTI se dirigieron al supuesto psiquiatra y entablaron una relación con él.

Posteriormente, fue invitado por ellos a dictar una charla sobre perfil psicológico. Luego, al ser reconocido por algunos de los asistentes, lo detuvieron de manera preventiva, pero al constatarse que no estaba solicitado, se le dio la libertad”.

El diagnóstico clínico que hace Velandia sobre el comportamiento de Vásquez es de “mitómano compulsivo”. Además, el médico denunció en aquella oportunidad que se sentía traicionado por el sujeto, pues no sólo se había burlado de su confianza sino que además había intentado plagiar un libro que en ese momento tenía en borrador, Infidelidad: pecado o virtud y que le había prestado para que le diera su opinión. “Me siento asaltado en mi buena fe” fueron las palabras que utilizó para expresar sus sentimientos hacia este testigo, que ahora ha proporcionado los elementos para que la Fiscalía venezolana considere conveniente privar de su libertad al empresario, Nelson Mezerhane; el militar, Eugenio José Añez Núñez y el ex policía, Salvador Romaní.

Vásquez trabajó en un consultorio hasta el 16 de agosto de 2003, cuando fue capturado en flagrancia, mientras recetaba a una paciente con tranquilizantes sin tener conocimientos suficientes